En un contexto en el que la audiencia reclama autenticidad y cuestiona cada vez más la publicidad encubierta, algunos creadores dan un paso más allá y se decantan por construir sus propias marcas, productos y empresas. De la moda y la belleza a la gastronomía o los eventos, convertir una comunidad digital en clientes se consolida como una de las grandes vías de diversificación.
El influencer marketing se encuentra ante un punto de inflexión. La publicación constante de contenido patrocinado ya no es el único camino de monetización, y cada vez más creadores están trasladando su influencia a otros territorios convirtiéndose en emprendedores, fundadores y propietarios de marcas.
La lógica empresarial detrás de este movimiento es clara: depender exclusivamente de las colaboraciones implica estar sujeto a los cambios de los algoritmos, los formatos y las plataformas. Crear un negocio propio permite, en cambio, transformar la relación construida en redes en una base sólida de clientes y una fuente de ingresos. Desde MarketingDirecto.com-MKD hemos hecho un recopilatorio con las mejores marcas creadas por influencers:
María Pombo: de Instagram a un ecosistema de negocios propio
María Pombo representa uno de los casos más claros de cómo una creadora de contenido puede convertir su marca personal en una plataforma empresarial. Su actividad va mucho más allá de las redes sociales y se extiende a diferentes sectores, especialmente la moda y el entretenimiento.
Entre sus proyectos se encuentran Tipi Tent, creada junto a su hermana Marta y Luis Antón, y Name The Brand, su propia firma de moda, que debutó en 2019. A estos negocios se suma SuaveFest, un festival de música que comenzó un año antes de la pandemia, además de su participación en Vertical, una agencia de comunicación.
La estrategia muestra una evolución relevante: la creadora ya no monetiza únicamente su capacidad para recomendar productos de terceros, sino que utiliza su conocimiento de la audiencia y su posicionamiento para desarrollar activos empresariales propios.
Nil Ojeda: transformar la cultura digital en producto
El caso de Nil Ojeda demuestra cómo la personalidad y el lenguaje propio pueden trasladarse directamente a una marca. El creador lanzó MilfShakes, una firma de ropa y streetwear cuyos imprevisibles drops han generado viralidad, alcance y relevancia especialmente entre las generaciones más jóvenes.
La estrategia conecta directamente con una de las principales ventajas competitivas de los creadores: su capacidad para entender los códigos de Internet y generar conversación alrededor de un lanzamiento. En este caso, la comunidad no solo consume contenido, sino que también se convierte en potencial consumidora de los productos asociados a ese universo.
Pero Ojeda ha seguido ampliando su modelo. Tras MilfShakes, ha dado forma a Batido, una agencia creativa desde la que pone su conocimiento de la cultura digital al servicio de marcas y artistas. El movimiento evidencia otra vía de diversificación: convertir el know-how adquirido en un servicio empresarial.

Gods: cuando la comunidad se convierte en ventaja competitiva
Gods, anteriormente conocida como Fake Gods, nació de la mano de Mario Núñez y Eric Ruiz (Minibuyer). Dos amigos que compartían su interés por la moda comenzaron a desarrollar sus primeros diseños durante el confinamiento y, en diciembre de 2020, transformaron el proyecto en una empresa.
El primer lanzamiento estuvo compuesto por 105 camisetas. El resultado fue especialmente significativo para entender el potencial de una marca construida desde la cultura digital: las prendas se agotaron en apenas 30 minutos.
El caso refleja cómo una comunidad puede funcionar como primer mercado para un proyecto empresarial y cómo la conexión con una audiencia joven puede convertirse en una ventaja competitiva a la hora de introducirse en el mercado.
<Kylie Cosmetics: la influencia se consolida como gigante de la belleza
Si existe un ejemplo paradigmático de esta transformación a escala internacional es Kylie Cosmetics, fundada por Kylie Jenner. La marca nació en 2014 con Kylie Lip Kits, una primera línea que combinaba labiales líquidos y perfiladores. El proyecto convirtió rápidamente la enorme exposición de Jenner en una oportunidad empresarial y la situó entre las grandes empresarias del sector de la belleza.
El recorrido de Kylie Cosmetics también evidencia el enorme valor económico que puede alcanzar una marca vinculada a una personalidad con una comunidad global. Jenner llegó a vender la compañía a Coty por 600 millones de dólares, aunque posteriormente ha manifestado su intención de volver a adquirirla.
La empresaria también ha continuado explorando nuevas categorías. Su último movimiento en moda es Khy, una firma fundada en 2023 que amplía su presencia empresarial más allá de la cosmética.
IT’S LAVA: creación de producto con identidad propia
Sara Baceiredo comenzó a construir su comunidad en redes siendo muy joven y decidió utilizarla como punto de partida para desarrollar su propio proyecto empresarial. En 2019, con 20 años, creó IT’S LAVA, una marca española de bolsos veganos y coloridos.
La firma nació con la intención de crear un accesorio funcional para una mujer activa y ha mantenido desde entonces una identidad basada en materiales veganos, producción local y diseños funcionales y estéticos. Algunos de sus modelos han llegado a agotarse en cuestión de minutos. La marca también ha ampliado su presencia mediante colaboraciones con compañías como McDonald’s, Clinique o Mr. Boho, además de organizar pop-ups en ciudades como Ámsterdam, París y Londres.

Maison Matcha: de una pasión personal a un negocio físico
Violeta Mangriñán ha llevado su influencia a un terreno diferente: la gastronomía especializada. Su proyecto Maison Matcha nació alrededor de su interés por el matcha y comenzó con la apertura de una primera cafetería en Chamberí en junio de 2024. La marca se construye alrededor de un producto muy concreto y de una experiencia de consumo definida por una estética minimalista, distinguida, elegante y detallista.
El negocio ha evolucionado hasta convertirse en un proyecto en expansión, con tres locales en Madrid y uno en Valencia. Mangriñán ha señalado recientemente que también está buscando una ubicación en Málaga. El caso de Maison Matcha resulta especialmente interesante porque lleva la influencia fuera del entorno digital: los seguidores pueden pasar de consumir contenido sobre el creador a visitar físicamente un espacio asociado a su universo de marca.
GOI: una de las pioneras del emprendimiento influencer
Jessica Goicoechea fue una de las primeras influencers españolas en dar el salto al emprendimiento. En 2015 creó su primera marca de ropa, Goi Clothing, a la que posteriormente se sumó Goicosmetics. En 2019 ambos proyectos quedaron integrados bajo la firma GOI.
El proyecto nació de dos motivaciones: su pasión por la moda y el deseo de que sus seguidores pudieran vestir diseños creados por ella. La firma combina actualmente moda y productos de belleza, consolidando el posicionamiento de Goicoechea como empresaria más allá de su actividad como creadora de contenido
Rhode: la identidad del influencer marca tendencia
El fenómeno también ha alcanzado una dimensión global con Rhode, la marca de cuidado de la piel y cosmética fundada por Hailey Bieber.
La firma ha construido buena parte de su estrategia alrededor de las redes sociales. Sus productos han protagonizado numerosas reviews en Instagram y TikTok, mientras que su estética y sus formatos altamente reconocibles han contribuido a generar conversación y a marcar tendencias.
El éxito de Rhode muestra el potencial de construir una marca alrededor de una identidad personal, pero también de crear un universo suficientemente reconocible como para que los productos trasciendan al propio perfil de la creadora. La estrategia se apoya en productos que la propia Bieber utiliza y muestra a su comunidad, generando un ciclo entre contenido, tendencia, conversación y consumo.
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