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Cómo no deben lidiar los creativos con el síndrome de "burnout"

8 maneras de atizar las llamas del síndrome de "burnout" (y carbonizar la creatividad)

Cuando un creativo se enfrenta al síndrome de "burnout", debería huir como de la peste de las estrategias (absolutamente letales) que diseccionamos a continuación.

burnout

Aunque acostumbra a clavar sus afiladas garras en todo tipo de profesionales, el síndrome de “bournout” se muestra particularmente lacerante con aquellos que tienen a bien desenvolverse profesionalmente en la arena de la creatividad, que tienen la mala costumbre de vivir por y para el trabajo y de estar permanentemente encadenados a sus empleos.

Hay muchas maneras de parar los pies al síndrome de “burnout”, pero a la hora de enfrentarse a esta lacra laboral hay que saber también todo aquello que jamás de los jamases hay que hacer.

En un artículo para The Drum Jenny Bergman enumera (en clave de humor) todo lo que no hay que hacer para lidiar con el temido y corrosivo síndrome de “burnout”:

1. Niegue que está siendo víctima del síndrome de “burnout”

Ponga al mal tiempo buena cara, dibuje sobre su rostro la sonrisa más falsa que pueda imaginar y finja que no pasa nada. Al fin y al cabo, el síndrome de “burnout” se ceba siempre con los demás, no con nosotros (que somos totalmente inmunes a sus efectos).

2. No se permita el lujo de recurrir a nada que le reporte alivio o placer

No hay tiempo para la música ni la para la literatura ni para cualquier forma de arte metamorfoseada en entretenimiento. Y no lo hay porque hay que trabajar y pagar las facturas. El tiempo libre está vetado para un creativo. Y si (por algún casual) el creativo se toma vacaciones, se asegurará de coger sólo un par de días libres y de gritar a los cuatro vientos que seguirá estando disponible vía email.

3. No respire, no haga ejercicio, no medite

¿Quién tiene tiempo para este tipo de cosas? ¿Quién puede ser tan egoísta como para respirar, hacer ejercicio o meditar cuando hay por delante semejante y larguísima lista de tareas por hacer? Las pausas no son algo que los creativos puedan tomarse la molestia de hacer (aunque sea sólo de vez en cuando).

4. Convénzase de que está sujetando el cielo con sus manos (y que si no, se desplomará)

Imagínese que está solo en el mundo y que usted y sus extraordinarias habilidades son las únicas capaces de salvar al mundo de la ruina inminente.

5. Posponga lo de lidiar con sus problemas hasta mañana

O quizás hasta la semana que viene. Las cosas mejorarán tarde o temprano (con toda seguridad). Cuando haya tachado una tarea de su lista, comenzará a ver de nuevo el mundo de color de rosa. Los problemas se solucionan trabajando (y no descansando jamás por supuesto).

6. Evite a todo el mundo

Esfuércese particularmente en dar esquinazo a todos aquellos que podrían tener la osadía de recordarle el “deadline” que le quita el sueño. El síndrome de “burnout” se gestiona mucho mejor en solitario y a salvo de miradas indiscretas.

7. No pida ayuda

¿Acaso no es pedir ayuda un síntoma de debilidad? Además, aquellos que eventualmente podrían ayudarnos no podrían hacerlo de todos modos porque la situación a la que nos enfrentamos es absolutamente única y nadie puede sentirse identificado con ella.

8. Déjese llevar por el pánico

Y grite, ponga a prueba la potencia de sus cuerdas vocales.

Una vez haya puesto en práctica estas estrategias, es la hora de emprender acciones que de verdad pongan coto al síndrome de “burnout” que le reconcome por dentro:

1. Admita que es víctima del síndrome de “burnout” y no posponga las medidas para lidiar con él.

2. Defina lo que los “mimos” significan para usted y convénzase de que es realmente merecedor de tales “mimos”.

3. Regrese a su cuerpo y preocúpese de ejercitarlo.

4. Implemente el hábito de la gratitud en su vida.

5. Retome el control sobre el tiempo que tiene a su disposición y preocúpese de dejar hueco a los descansos.

6. Tómese tiempo libre (y no sólo a modo de vacaciones convencionales). El diseñador gráfico Stefan Sagmeister se toma, por ejemplo, un año sabático cada siete años a fin de dar alas a las ideas que revolotean en su mente eternamente inquieta.

7. Deje que las personas vuelvan a formar parte de su vida y practique con ellas la transparencia y la gratitud.

8. Recoja del suelo sus propios pedazos (los que ha ocasionado el síndrome de “burnout”) y trate de recomponerse a sí mismo huyendo de los dramas (y de las prisas). Contemple el síndrome de “burnout” como una oportunidad para hacer un alto en el camino y despejar la mente de nubarrones.

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