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Impacto medioambiental del Black Friday

Black Friday, mejor no compra nada que comprar a toda costa

Paula Del Hoyo

Escrito por Paula Del Hoyo Actualizado el

El fin de semana pasado hemos vivido uno de los momentos estelares del consumismo mundial, el Black Friday.

En los últimos años, la exitosa fórmula de ventas de Black Friday ha ido extendiéndose, ocupando más días de la semana y conquistando sectores, de forma que en el planeta no queda producto, servicio, plan, experiencia o capricho que no se rebaje el último viernes de noviembre. 

Según las previsiones de Black-Friday Global para nuestro país, durante las ventas de Black Friday de 2023, un español promedio habrá gastado más de 173€, sobre todo en ropa, aparatos electrónicos y zapatos. Una gran parte de los consumidores habrá comprado tanto en línea como en tienda física (43,48%), una menor parte habrá optado por la opción tradicional (16,30% -frente al 32,99% que escogió este canal en 2020-) mientras que un 40,22% se habrá decantado por las compras online. 

transporte

Impacto medioambiental del Black Friday

El exceso y concentración de consumo en estos pocos días impacta gravemente en el planeta y la venta online exacerba las emisiones de CO2 achacables al transporte general de los productos y especialmente al transporte de última milla y urgente. Correos estimaba el año pasado que entre Black Friday y Navidad se realizarían más de 100 millones de envíos, y que hasta el 50% de los artículos serían devueltos. Greenpeace alertaba en 2019 que el Black Friday produce 6 veces más emisiones de CO2 que un día normal. El comercio online además fomenta de manera indirecta las devoluciones, que muchas veces el cliente puede hacer gratis tan alegremente. Según datos de 2019, en Estados Unidos en un año se emitieron 15 millones de toneladas de CO2 solo por las devoluciones.

No podemos negar que Black Friday es un momento fabuloso para el marketing y las ventas, que además cogen carrerilla hacia su siguiente meta, la Navidad. Y tampoco se  trata de ir en contra de la actividad económica, sino de promover el consumo consciente y responsable. El reciclaje, la segunda mano, alargar la vida útil de los productos, reparar y reutilizar parecen soluciones mucho más sensatas que la obsolescencia programada, la fast-fashion o usar y tirar.

Hay opciones de éxito como Vinted, que en quince años ha logrado una comunidad de 75 millones de personas de 16 países para vender, comprar e intercambiar prendas de segunda mano. O como Wallapop, cuya comunidad de 170.000 personas ahorró al planeta en 2022, 510.000 toneladas de CO2e -equivalentes a las emisiones de 8 viajes de ida y vuelta al Sol en coche- y 32.000 toneladas de residuos, la cantidad que genera el distrito Centro de Madrid en 5 meses.

Market de Objetos y Ropa con Encanto (M.O.R.E)

En MUT somos más de unirnos a estas formas de consumo, más cercanas al Día de No Comprar Nada que al de comprar a toda costa. Incluso hemos creado nuestro propio evento de intercambio responsable: M.O.R.E. (Market de Objetos y Ropa con Encanto). Es un market de segunda mano que crea más conciencia, más circularidad, más sostenibilidad y más segundas vidas para los artículos, una iniciativa para reutilizar compartiendo más y gastando menos. 

Gracias al M.O.R.E., como agencia y como comunidad, fomentamos prácticas ESG y la creatividad positiva internamente. Es una renovación de armario sostenible con intercambio de prendas, calzado y accesorios en perfecto estado dos veces al año que contribuye, en su medida, a minimizar el impacto de la industria textil, una de las más contaminantes del mundo. 

black friday

Según datos del Programa para las Naciones Unidas y el Medio Ambiente, el sector textil es responsable del 10% de las emisiones globales de carbono, mucho más que los sectores de transporte marítimo y aéreo juntos, y si seguimos a este ritmo, las emisiones de gases de efecto invernadero achacables a la moda aumentarán más del 50 % para 2030. Más datos: el 60% de la ropa se desecha antes de que se cumpla un año desde su fabricación. Menos del 1% de la ropa vieja se usa para hacer nuevas prendas.

Somos conscientes de que en esa marea de contaminación el impacto numérico de nuestro evento M.O.R.E. es mínimo. Pero pocos vamos sumando. Y más allá de la cantidad de ropa que le evitemos al planeta, aportamos actitud y conciencia ambiental. Eso es futuro. Y eso cuenta. 

Firmado: Alicia Palanques, Head of Sustainability de MUT

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