En China, donde el futuro muta por arte de magia en presente, la gente parece vivir definitivamente varios años por delante del resto del mundo. Prueba de ello es que en Shanghái quienes allí residen pueden ahora hacer pedidos en McDonald’s y recibirlos cómodamente a bordo de drones en quioscos instalados en el paseo marítimo de la ciudad.
Para disfrutar de este servicio tan especial, hay que efectuar los pedidos a través de la app de «delivery» Meituan y en cuestión de minutos aparecerá en el horizonte un dron transportando la icónica bolsa de papel de McDonald’s con Big Macs, McNuggets y otras deliciosas viandas en sus entrañas.
En China el reparto de pedidos mediante drones y robots está a la orden del día y no es, por ende, una novedad. De hecho, Meituan lleva desde 2017 repartiendo comida mediante drones en el gigante asiático. Lo que es nuevo, por lo tanto, no es tanto el concepto como la marca cuyos pedidos son transportados por drones.
McDonald’s acaba de estrenar su primer corredor aéreo consagrado a drones en Shanghái
Es la primera vez que McDonald’s cuenta en China con su propio corredor aéreo consagrado a drones (por lo que sus menús no se cruzan en el firmamento con los de otras marcas). Ese corredor, que abarca una distancia de aproximadamente 3 kilómetros, vio la luz la semana pasada en el distrito de West Bund en Shanghái y conecta directamente las cocinas de la marca de los arcos amarillos en Xuhui con los quioscos ubicados a lo largo del paseo marítimo en esa zona de la metrópoli china.
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Gracias a este servicio de nueva hornada los trabajadores y los turistas congregados en esta zona pueden esquivar las cajas en los restaurantes de McDonald’s y recibir sus pedidos en apenas unos minutos en el quiosco previamente seleccionado a través de la aplicación Meituan.
Los drones de Meituan pueden transportar una carga máxima de 2,3 kilos por vuelo. Y un pedido convencional tarda aproximadamente 10 minutos en hacer el trayecto entre las cocinas de McDonald’s y los kioscos instalados en el paseo marítimo de Shanghái. En tanto en cuanto en Shanghái son muy habituales las precipitaciones, los drones pueden operar sin problemas bajo la lluvia y soportan igualmente ráfagas de viento de hasta 49 kilómetros por hora. Si las condiciones meteorológicas empeoran más allá de los niveles permitidos, los drones de Meituan completan las entregas y permanecen a continuación en tierra hasta que las condiciones mejoran.
La economía de baja altitud nacida al calor de los drones generará miles de millones de dólares en los próximos años
Meituan, que ha consagrado varios años al desarrollo de este sistema de drones, asegura que el factor de seguridad en las entregas es del 99,999%. Antes de que el sistema saliera oficialmente del cascarón la semana pasada en Shanghái, McDonald’s y Meituan llevaron a cabo una serie de pruebas en la ciudad de Shenzhen. Basándose en el corredor aéreo estrenado recientemente en West Bund, McDonald’s y Meituan desean interconectar nodos de vuelo para ofrecer una cobertura más o menos uniforme en todos los distritos de Shanghái.
Alrededor de 20 marcas utilizan actualmente los drones de Meituan en China, donde la app de «delivery» cuenta con una red de más de un millón de drones.
En el país asiático los drones están en la cresta de la ola, tanto en que en torno a ellos está floreciendo la denominada economía de baja altitud. Este mercado, que el Gobierno chino desea espolear mediante la comercialización del espacio aéreo sito encima de los tejados, podría duplicar su valor en la próxima década hasta alcanzar los 521.700 millones de dólares en 2035.
De acuerdo con la empresa de investigación de mercados CCID Consulting, más de 127.000 empresas trabajan actualmente en la denominada economía de baja altitud en China. Y sólo en Shanghái estarán operativas a finales de 2027 400 rutas diferentes de economía de baja altitud.
Mientras en China los drones que transportan alimentos son ya el pan nuestro de cada día, en Estados Unidos y Europa la economía de baja altitud está aún muy lejos de convertirse en una realidad arraigada en el día a día de las ciudades.





