Canva amplía sus capacidades de inteligencia artificial con el lanzamiento de Canva Brush, un nuevo modelo de visión y lenguaje especializado en diseño que permite comprender la composición de una pieza y modificarla a partir de las indicaciones de los usuarios. La herramienta puede realizar desde ajustes concretos, como cambiar una línea de texto, hasta ediciones que afectan a todas las diapositivas de una presentación.
Desarrollado por Canva Research, el laboratorio de inteligencia artificial de la compañía, Brush busca facilitar una de las tareas más complejas del diseño asistido por IA: editar una creación sin alterar elementos que deben permanecer intactos. Para ello, el modelo analiza cómo está construido cada proyecto y determina qué cambios necesita aplicar para responder a las instrucciones.
El lanzamiento llega apenas una semana después de la presentación de Canva Craft, el primer modelo de generación de imágenes de la compañía, que situó a Canva como el segundo laboratorio de IA más avanzado del mundo en esta categoría, según las mediciones de DesignArena. Mientras Craft se centra en generar imágenes, Brush está diseñado para perfeccionar y modificar los diseños en los que se integran.
Canva Brush: más velocidad y menor coste en las tareas de edición
Uno de los principales avances de Brush está relacionado con la eficiencia. Según los datos facilitados por Canva, el nuevo modelo es hasta un 69% más rápido en tareas generales de edición de diseño y reduce un 46% el coste por tarea de edición, en comparación con el agente de diseño anterior de la plataforma.
Estas mejoras buscan reducir los tiempos de espera y agilizar los ajustes necesarios para llevar una idea hasta su versión definitiva. En las pruebas internas de la compañía, Brush igualó o superó la calidad de la solución anterior en la mayoría de las tareas de edición, con resultados especialmente destacados en los cambios de estilo y la adaptación de diseños a diferentes formatos.
La tecnología funciona mediante un sistema basado en agentes que escribe y ejecuta código para modificar los elementos de una composición. Después, analiza el resultado para decidir qué ajustes realizar a continuación. De esta manera, puede abordar el diseño como un proceso conectado, en lugar de tratar cada modificación como una acción independiente.
Además, todos los elementos generados o modificados con Brush permanecen editables dentro de Canva. Los usuarios pueden seguir ajustando textos, imágenes, colores y composiciones de forma manual, manteniendo el control sobre el resultado final.
Un modelo entrenado para comprender el diseño
Para desarrollar Brush, Canva partió de un modelo líder de pesos abiertos, que posteriormente entrenó con tareas reales de diseño y edición. En este proceso combinó su experiencia en diseño con información anonimizada de usuarios que eligieron contribuir a la mejora de Canva AI.
El entrenamiento también incorporó aprendizaje por refuerzo a gran escala, con el que el modelo pudo realizar tareas completas, evaluar sus resultados y perfeccionar su comportamiento. Uno de los objetivos fue enseñarle a distinguir qué características hacen que una composición funcione y cómo debe evolucionar para cumplir las instrucciones recibidas.
Para ello, Canva desarrolló un sistema de recompensas que evalúa aspectos como la calidad visual, la aplicación de los principios de diseño y el grado de cumplimiento de las indicaciones. Este sistema se nutre de la experiencia de los equipos de diseño de la compañía, su biblioteca de creaciones, información sobre los procesos de edición y cientos de miles de interacciones simuladas. La definición de los criterios de calidad cuenta, además, con la participación de diseñadores profesionales de la propia empresa.
Cómo utilizar Canva Brush
Desde su lanzamiento, Brush impulsa las funciones de edición de diseño compatibles con Canva AI para los suscriptores de Canva Pro, aunque la compañía prevé ampliar su disponibilidad a más usuarios próximamente.
Para utilizarlo, es necesario abrir un diseño existente en el editor o adjuntar o vincular una pieza desde Canva AI. A continuación, basta con seleccionar «Brush» en el menú desplegable de la herramienta para activar el modelo durante el proceso de edición.
Entre sus posibilidades se encuentran modificar el estilo visual de una imagen mediante cambios en la paleta de colores o la atmósfera, actualizar elementos de varias páginas a partir de una única instrucción y adaptar una composición a otros canales y formatos, como convertir una diapositiva de presentación en una publicación para Instagram.
La compañía ya trabaja en nuevas funcionalidades para futuras versiones, entre ellas la compatibilidad con Kit de Marca, la posibilidad de utilizar archivos adjuntos como referencia y mejoras en la edición de diseños que contienen un gran número de imágenes.
Con Brush, Canva avanza en su estrategia de desarrollar modelos especializados que complementen las tecnologías de sus socios y amplíen las posibilidades creativas de su plataforma. La compañía busca así que la inteligencia artificial no solo permita generar nuevos contenidos, sino también trabajar sobre ellos, introducir cambios y perfeccionar cada detalle con mayor rapidez y control.





