El streaming atraviesa una etapa de transformación en la que, en un mismo remolino, se encuentran al mismo tiempo la vasta oferta, la férrea competencia y las cada vez más exigentes expectativas de los usuarios. Plataformas de vídeo, servicios de suscripción, contenidos de creadores y emisiones en directo conviven en un ecosistema cada vez más amplio, en el que captar la atención es complejo, pero más aún lo es retenerla.
Un reciente estudio realizado por GIK -un consorcio de empresas de investigación de mercados con sede en Münich-, ofrece una radiografía del ecosistema del streaming a partir del ejemplo alemán. El informe revela cómo están cambiando los hábitos de consumo y las reglas del juego para las plataformas. El escenario presencia a múltiples jugadores peleando por diferenciarse, facilitar la experiencia y entender qué buscan realmente los espectadores.
Los cinco retos para el mundo del streaming
1. Resolver la paradoja de la abundancia: ofrecer más sin complicar la elección
El crecimiento desenfrenado de catálogos y plataformas está generando una paradoja: hay más contenido disponible, pero encontrar algo que encaje con lo que busca el usuario resulta cada vez más complicado. El 61% de los espectadores dice sentirse al menos ocasionalmente abrumado por el número de servicios y el 59% reconoce que pierde demasiado tiempo buscando qué ver. Para las plataformas, el reto pasa por mejorar la recomendación, la personalización y la capacidad de descubrimiento para no «fatigar» al usuario.
2. Hacerse reconocible
El primer reto para las plataformas es construir una identidad propia que permita al usuario distinguirlas en un mercado saturado de propuestas, tanto gratuitas como de pago. Netflix, Disney+, Amazon Prime Video, HBO Max o Disney+ ocupan espacios diferentes en la mente del público (en cuanto a si los asocian con películas, con documentales, con series o con contenidos deportivos). Por ello, la especialización y mantener un posicionamiento claro pueden convertirse en una ventaja competitiva frente a una oferta cada vez más homogénea.
3. Encontrar un modelo de precio y publicidad que no expulse al usuario
El precio es el principal factor a la hora de elegir un servicio, según señala el 62% de los encuestados (seguido de la oferta de contenidos, con un 48%). Al mismo tiempo, la publicidad ha dejado de ser necesariamente un elemento disuasorio. De hecho, un 69% prefiere un abono más barato con anuncios frente a uno más caro sin ellos. No obstante, un 36% estaría dispuesto a pagar más por eliminarlos. El reto está, por tanto, en equilibrar ingresos y experiencia de usuario, especialmente en un contexto de mayor sensibilidad al precio y en un mercado en el que cada vez resulta más difícil justificar nuevas suscripciones.
4. Adaptarse a una audiencia cada vez más fragmentada
No existe una única forma de consumir vídeo. Mientras que la televisión sigue dominando el panorama en el caso de películas y series, el móvil concentra buena parte de los vídeos sociales. Además, el 31% de los espectadores utiliza habitualmente un segundo dispositivo, es decir, que su mirada pasa de una pantalla a otra. A esto se suma una fuerte brecha generacional: los más jóvenes combinan con intensidad plataformas de streaming, redes sociales y vídeos publicados por creadores. Para los servicios, esto implica diseñar propuestas capaces de responder a hábitos, dispositivos y momentos de consumo muy diferentes.
5. Integrar la publicidad sin deteriorar la experiencia de usuario
El avance de los modelos con anuncios abre una vía de monetización importante, pero también plantea un reto de diseño. La investigación apunta a que la discusión sobre los anuncios no gira únicamente en torno a su presencia, sino a la manera en que aparecen El 54% considera aceptables las pausas publicitarias cortas y el 56% percibe como menos molestos los anuncios situados en el borde de la pantalla que las interrupciones tradicionales. La cuestión no es si el usuario acepta la publicidad, sino cómo se incorpora al contenido: los formatos menos intrusivos y aquellos relacionados con los intereses del espectador generan una mayor aceptación.





