El Gobierno de España ha decidido incorporar la moda a su estrategia de comunicación institucional con el lanzamiento de Dmocracia, una marca de ropa creada en el marco de la campaña «50 años de España en libertad», con la que pretende acercar los valores democráticos a los jóvenes utilizando algunos de los códigos con los que más familiarizados están, como las redes sociales, el streetwear y los creadores de contenido.
La colección, formada por camisetas, sudaderas y gorras con mensajes relacionados con la democracia, los derechos civiles y la convivencia, ha sido presentada con una campaña protagonizada por Marina Rivers, una de las influencers con mayor seguimiento entre el público joven. La creadora de contenido ha compartido en TikTok e Instagram varias publicaciones luciendo prendas, algunas de ellas realizadas en el interior del Congreso de los Diputados, donde también se grabó parte de la campaña.
«No soy solo joven e influencer, también soy demócrata», asegura Rivers en una de las publicaciones difundidas en redes, mientras que en otra define la colección como «una declaración» que busca demostrar que la moda también puede transmitir valores.
Una campaña pensada para conectar con la Generación Z
Junto a Rivers también participa la influencer Sara Fructuoso, que presentó la iniciativa como una forma de trasladar la democracia «de los libros de historia» al día a día de las nuevas generaciones. Ambas forman parte de una estrategia que claramente apuesta por el influencer marketing para ampliar el alcance de una campaña institucional y conectar con un público que consume contenidos principalmente en plataformas digitales.
Detrás de la colección se encuentra Bnomio, nombre artístico del diseñador José Luis Pérez Ramos, que anteriormente ha trabajado para marcas como Levi’s, Vans, Foot Locker o Citroën. La intención del Ejecutivo pasa por construir una identidad visual reconocible que permita acercar los principios democráticos a través de un lenguaje más próximo al de las marcas de moda que al de las campañas institucionales tradicionales.
La campaña desata el debate sobre su coste
El lanzamiento de Dmocracia también ha generado un intenso debate en redes sociales, donde numerosos usuarios han cuestionado el uso de fondos públicos para este tipo de iniciativas. Parte de la conversación se ha centrado en el presupuesto destinado a la campaña «50 años de España en libertad«, para la que el Consejo de Ministros aprobó una transferencia de 14,6 millones de euros dirigida a financiar el conjunto de actividades conmemorativas.
Por el momento, el Gobierno no ha detallado qué parte de esa cantidad corresponde específicamente a Dmocracia, ni cuánto se ha destinado a la producción de la colección, la campaña publicitaria o la colaboración con los creadores de contenido. Esa falta de desglose ha alimentado las críticas surgidas alrededor de una iniciativa que, en cualquier caso, ha conseguido uno de los objetivos que persigue cualquier campaña de comunicación: situarse en el centro de la conversación.





