Campañas de Marketing

«Infelices años 20», la campaña que reflexiona sobre la felicidad menguante de los más jóvenes

En «Infelices años 20» Guinda y La Carbonera Studio ponen el dedo en la llaga y plantean la siguiente pregunta: «¿Tener 20 años es lo mismo ahora que hace 40 años?».

Infelices años 20

ESCRITO POREsther Lastra

FECHA PUBLICACIÓN

Hace algunos años quienes estaban en la veintena rezumaban normalmente felicidad por todos los poros y sentían de alguna manera que tenían frente a sí una etapa vital pródiga en oportunidades que había que disfrutar necesariamente a lo grande (y apurar hasta la última gota). Sin embargo, la felicidad que otrora embargaba a los jóvenes en la veintena parece haber emprendido la cuesta hacia abajo en los últimos años.

De acuerdo con un estudio global publicado el año pasado por PLOS One, la denominada curva de la felicidad ha cambiado notablemente en el transcurso de los últimos años. Y si antes esa curva trazaba una trayectoria marcadamente ascendente en la juventud, descendía alrededor de los 40 años y volvía después a pegar el estirón, ahora la curva se hunde de manera abrupta entre los 20 y los 30 años (para recuperarse más tarde de manera gradual).

La felicidad menguante de los más jóvenes es precisamente el «leit motiv» de «Infelices años 20», una campaña rubricada por la agencia Guinda y la productora La Carbonera Studio que pone el dedo en la llaga y plantea la siguiente pregunta: «¿Tener 20 años es lo mismo ahora que hace 40 años?».

Apoyándose en los testimonios de personas de todas las edades (también de aquellas que actualmente están en la veintena), «Infelices años 20» reflexiona sobre las razones que estarían dando alas la insatisfacción vital de los más jóvenes en un momento en el que deberían exudar supuestamente felicidad por los cuatro costados.

El problema para acceder a la vivienda, la tóxica comparación constante en las redes sociales y la fuerte polarización política y social explicarían (parcialmente al menos) la felicidad a la baja de quienes actualmente tienen 20 años (y que hoy por hoy son notablemente menos felices que quienes tenían idéntica edad hace algunas décadas).

Pese a que los más jóvenes tienen a día de hoy a su disposición una vasta panoplia de posibilidades, su bienestar no solo no ha aumentado, sino que ha menguado (quizás porque tenerlo potencialmente todo abruma y confunde a unos veinteañeros que se sienten paradójicamente desbordados por las infinitas opciones que tienen frente a sí y por la presión de sacar todo su jugo a esas opciones).

Los creadores de «Infelices años 20» insisten que la suya no es que queja, sino una invitación a la reflexión y la observación para desentrañar el misterio de por qué, pese a tenerlo todo, nada parece ser suficiente para los más jóvenes, cuya veintena era antes una etapa marcada por la libertad y el crecimiento y hoy es una etapa fuertemente lastrada por la incertidumbre.

«Infelices años 20» no pone sobre la mesa respuestas definitivas a la pregunta de por qué los jóvenes son ahora menos felices que antes, pero sí aporta interesantes ideas y reflexiones que, al brotar de los labios de personas muy distantes entre sí en cuanto a edad, logran arrojan luz sobre un asunto que merece definitivamente emerger de las tinieblas.

Temas