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En este jubiloso spot los arcos amarillos de McDonald’s te teletransportan a la felicidad

Los arcos amarillos de McDonald’s mutan en portales de teletransporte capaces de hacer levitar (de pura felicidad) a los transeúntes.

McDonald's Golden Arches

ESCRITO POREsther Lastra

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McDonald’s celebra este año tres décadas de presencia en Sudáfrica y para festejar apropiadamente tan importante efeméride la cadena de comida rápida ha estrenado un jubiloso spot que barniza de una gruesa pátina de magia el que es quizás el elemento más característico de la famosa marca (si excluimos sus hamburguesas): los arcos amarillos de su logo.

En el anuncio, rubricado por la agencia TBWA\Hunt\Lascaris, los arcos amarillos de McDonald’s mutan en portales de teletransporte capaces de hacer levitar (de pura felicidad) a los transeúntes y de ayudarles a dejar atrás (temporalmente al menos) la rutina del día a día.

Anclado en una idea sencilla pero rebosante de magia, el nuevo anuncio de McDonald’s transforma uno de los logos más reconocibles en todo el mundo en un luminoso canal consagrado a la evasión.

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Filmado en Ciudad del Cabo, el nuevo spot de la cadena de hamburgueserías en Sudáfrica conecta con una emoción profundamente universal: esa que nos embarga cuando necesitamos urgentemente desconectar y olvidarnos del mundo. Y los arcos amarillos de McDonald’s se erigen en ese cálido refugio que todos necesitamos en nuestras horas más bajas cuando necesitamos urgentemente un chute de felicidad. La metáfora visual que McDonald’s propone en su nuevo anuncio está perfectamente en sintonía con la naturaleza de una marca que debe en buena medida su popularidad a su habilidad para hacer feliz a la gente.

En el anuncio los arcos de amarillos de McDonald’s son no solo un símbolo de felicidad sino también un fenómeno casi sobrenatural. Y cuando los transeúntes se aproximan a la luz dorada de que estos desprenden, la gravedad desaparece, sus cuerpos se alzan y las preocupaciones se tornan también mucho más livianas.

Cada una de las escenas que componen el spot capturan de manera absolutamente primorosa esa transición de lo mundano a lo fantástico para poner de relieve el lugar profundamente emocional que ocupa McDonald’s en la cultura sudafricana.

Dirigido por Slim y producido por Darling Films, el anuncio de McDonald’s no abusa de los efectos especiales. Y los vuelos que protagonizan los transeúntes fueron filmados en el mundo real apoyándose en un meticuloso sistema de cables y luces que con su profundo carácter artesanal no hicieron sino aportar autenticidad y emoción al spot.

Filmado en apenas 48 horas, el anuncio está ambientado en escenarios de la vida cotidiana: calles comerciales, paradas de autobús y oficinas. Y estos escenarios tan profundamente mundanos se impregnan de magia de McDonald’s para dar lugar a escenas que parecen salidas directamente de una producción hollywoodiense y que reflejan a la perfección la promesa de marca de la cadena de hamburgueserías: llevar la alegría a los lugares más inesperados.

La banda sonora empleada en el spot, que se inspira en el jazz en su vertiente más clásica, no hace sino subrayar el lirismo que rezuma el anuncio por todos los poros.

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