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Bienvenidos a la revolución del Small Data, la brújula (real) que nos acerca al consumidor

lindstrom-copiaAprender e inspirar. Estas son las bases desde las que parte el World of Business Forum organizado por WOBI que este 19 de octubre celebra su segunda jornada en Madrid.

Desde el madrileño Teatro Real hemos sido testigos de la presentación realizada por Martin Lindstrom, futurista de la marca y pionero en los campos relacionados con la psicología del consumidor.

Su objetivo sobre el escenario ha sido el de desvelarnos los deseos más ocultos del consumidor donde la revolución del Small Data es el punto de partida.

"La realidad es que todos nosotros somos racionales e irracionales", lo que plantea que ya no podemos conocer al consumidor a través de los grandes datos.

"La clave del éxito no está únicamente en la gratificación instantánea sino que hay que meter historias", ha explicado poniendo como ejemplo el cambio de negocio de Lego que pasó de ofrecer piezas de construcción a construir historias.

En los últimos dos años hemos creado el 90% de toda la información con la que cuenta la Humanidad. "Estamos abrumados por tal cantidad de información que no tenemos información. No se trata de datos sino de buscar su esencia". "Hay que centrarse en la correlación de datos y no en la causa de estos", ha dejado claro.

Bienvenidos a la era del Small Data

"El Big Data es fantástico pero le falta algo: el Small Data. En la combinación de ambos está el éxito y eso es precisamente de lo que se están olvidando los negocios". Todos los datos apuntan a que el equilibrio entre ambos conceptos es el punto en el que deberíamos encontrarnos.

"Nos hemos olvidado del concepto más importante con el que todos contamos y que es fundamental para el éxito: el instinto", elemento que marca realmente la diferencia.

"Cuantos más datos recibimos, más inseguros nos volvemos y menos confiamos en nuestros instintos", ha revelado como uno de los grandes problemas con los que cuentan las compañías y sus marcas en la actualidad.

"Hay que buscar los pequeños datos. Pistas que son las que están marcando la diferencia. Se puede crear una estrategia únicamente contando con 30 o 40 entrevistas a consumidores", ha recalcado Linstrom durante su exposición, dejando claro que hay que "salir a la calle para saber qué está pasando".

De nada nos sirve tener miles de datos si nos está alejando de la realidad del consumidor: "las emociones".

martin-lindstrom

La importancia de escuchar al consumidor

Nos hemos encerrado en una burbuja de grandes datos en la que cada vez nos alejamos más del consumidor. De su realidad. "Nuestro papel tiene que ser el de observador y no sólo ver el mundo desde la silla de nuestra oficina".

"Al igual que un detective utiliza pistas para resolver un caso, yo recojo datos emocionales, los pequeños datos. Con esto he podido identificar patrones en los hogares de los consumidores que pueden ser extrapolables".

"La gente dice que la transparencia es buena para todo. Cuando era niño tenía 23 amigos y en un examen eran 23 competidores. Ahora un chico tiene 23.000 competidores. Situación que nos hace más inseguros por lo que nunca vamos a ser líderes. Esto desemboca en situaciones como la del Brexit. Estamos volviendo a nuestras pequeñas tribus y grupos donde nos sentimos más seguros y tenemos la oportunidad de ser líderes".

Compramos como grupo pero para nosotros mismos

Estos factores nos han llevado ante unos nuevos hábitos de consumo que poco o nada tienen que ver con los que estábamos acostumbrados. Los consumidores más jóvenes consumen en grupo condicionados por las decisiones que este toma.

"Esto nos dice lo que no podemos obtener del Big Data. Tenemos el mismo acceso a la información que el resto y todos acabamos con la misma conclusión. El problema es que esto nos aleja de la diferencia".

"Ya no vemos el entorno y no conectamos con las personas y lo que más miedo me da es que ya nunca nos aburrimos". "El aburrimiento es el pilar de la creatividad", ha argumentado.

"La tecnología ha cambiado nuestro comportamiento. Ya nunca estamos completamente presentes o solos. El mayor desequilibrio que tenemos ahora es la falta de transformación. No existe el ahora, puesto que vemos el mundo a través de una ventana. Si no hacemos una foto, no tenemos una evidencia de lo que estamos haciendo. Necesitamos tener contenidos con los que llenar las conversaciones".

"Las empresas. al perder el contacto con los consumidores, únicamente tienen una visión interna que les lleva a los silos y la comparación entre ellas. Nos hemos olvidado de lo verdaderamente importante: el consumidor".

Ha concluido su exposición argumentando que la única solución que tenemos es "ponernos en los zapatos de los consumidores", para poder crear hipótesis y buscar los desequilibrios en la vida de las personas que sientan las bases de la transformación de las empresas.

"Hay que preguntarse lo que nuestro negocio diría si pudiese hablar para crear esa visión basada en la tan necesaria escucha del consumidor".

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