Marketing Digital

La sequía de los clics: cómo las marcas sobreviven a los cambios en el tráfico

El fenómeno «zero click» está dejando a las webs con un flujo de visitas significativamente menor que hace unos años. Sin embargo, las marcas ven que las ventas no han caído drásticamente como creían.

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ESCRITO PORNatalia Montero

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La inteligencia artificial ha transformado las reglas de la visibilidad en Internet. En un contexto en el que el SEO se ha quedado algo atrás, aplastado por los motores de búsqueda en entornos que generan respuestas mediante IA, las marcas y publishers se replantean cómo hacer que las inversiones merezcan la pena y que las ventas no caigan.

Por una parte, Google responde cada vez más sin redirigir a otras páginas mediante su AI Mode y los AI Overviews. También los chatbots de IA ofrecen la información perfectamente empaquetada, lista para consumir para paladares impacientes. Estos dos cambios en los hábitos de los usuarios han provocado el fenómeno llamado «zero-click»: una reducción drástica de la redirección a otras páginas, sobrepasadas por modelos que «roban» a las fuentes originales su contenido y lo resumen.

El sector asume el cambio de paradigma

La preocupación se ha instalado en agencias y departamentos de marketing. El auge del GEO (Generative Engine Optimization) —optimización para motores generativos— es una respuesta defensiva ante un dato contundente: el 58,5% de las búsquedas en Google en EE. UU. ya terminan sin ningún clic externo. En Europa, la cifra es similar (59,7%). En otras palabras: más de la mitad de los usuarios obtiene lo que necesita sin salir del buscador.

El fenómeno se intensifica en móviles, donde se origina el 71% del tráfico de Google. Allí, el zero-click alcanza el 77%. Y cuando entran en juego los AI Overviews —los resúmenes generados por IA que ya aparecen en el 50-60% de las búsquedas en EE. UU.— la tasa de cero clic se dispara hasta el 83%. Ocho de cada diez usuarios no visitan ninguna web. La fórmula se ha transformado y la página de resultados ya no es una puerta de entrada, sino el destino final para la mayor parte de los internautas.

La IA provoca una caída a doble dígito del tráfico (pero no está todo tan mal)

Mientras Google expande sus funciones cada vez más, con cada evolución se absorbe más intención informativa dentro del propio buscador. Los datos empiezan a reflejar el impacto en el flujo de tráfico a las webs y, por tanto, económico. Según la plataforma Polaris IQ de Wpromote, el tráfico orgánico de los anunciantes cayó un 12% de media entre el tercer y el cuarto trimestre de 2025. Sectores como editoriales, telecomunicaciones y salud sufrieron los mayores descensos, mientras que otros como los e-commerce resistieron mejor. Las cifras reflejan una realidad:

En 2020 se produjo un 64,8% de búsquedas sin clic, coincidente con el pico pandémico. Un par de años más tarde, la tasa de «zero click» se había estabilizado en torno al 55-58%; pero en 2024, cuando tuvo lugar el lanzamiento masivo de AI Overviews, se percibió otra caída abrupta del CTR en torno al 40%. En 2025, en Estados Unidos se reportó un 58,5% de búsquedas sin clics; con una alarmante cifra del 83% en el caso de respuestas con resúmenes de IA. De cada a 2026, los expertos vaticinan que cerca del 70% de búsquedas podrían terminar sin clics.

Mientras Google expande sus funciones cada vez más, con cada evolución se absorbe más intención informativa dentro del propio buscador.

Además, solo 274.455 dominios han aparecido alguna vez citados en estos extractos de Google, de un índice total de 18,4 millones. Esto significa que apenas el 1,5% del ecosistema web participa activamente en esta nueva capa de visibilidad. Sin embargo, ante estos aparentemente preocupantes datos, emerge una realidad: los anunciantes han comprobado que, a pesar de la caída del tráfico, muchas marcas no están viendo descensos proporcionales en ventas o conversiones.

Marcas recuperando la esperanza

Las empresas se han topado con una sorpresa: menos visitas en sus webs no se han traducido en una caída en picado de sus ventas. Primero, porque el tráfico que se pierde es, en gran parte, de usuarios de tipo «explorador». Se trata de personas en fases tempranas del funnel que ahora consumen definiciones, comparativas o guías directamente en el resumen de IA, pero no son quienes realmente querían realizar una compra. Por tanto, solo se diluye el visitante «curioso», pero no los clientes decididos.

Segundo, porque el tráfico que sí llega lo hace mejor cualificado. Los datos indican que los visitantes referidos desde entornos de IA convierten en torno al 14,2%, frente al 2,8% del orgánico tradicional, un salto cualitativo que multiplica la tasa por cinco. En otras palabras: menos volumen, pero con más intención.

Además, las marcas citadas en AI Overviews registran un 35% más de clics orgánicos que las no citadas. Aparecer dentro del resumen es un propósito muy atractivo para los anunciantes, porque el usuario ve el nombre, lo memoriza y, en muchos casos, vuelve después vía búsqueda directa. En Google Analytics, esa conversión aparece como «tráfico directo». La lucha reside, lógicamente, en conseguir aparecer dentro de dicho extracto.

GEO: la nueva disciplina estratégica

Ante este escenario, emerge el GEO como evolución natural del SEO. Optimizar ya no significa solo posicionar, sino estructurar el contenido para que la IA lo extraiga, lo cite y lo sintetice. Algunos consejos para mejorar en este ámbito son:

  • Bloques de respuesta de 40-60 palabras listos para ser citados.
  • Densidad estadística y datos propios.
  • FAQ estructuradas. Es muy recomendable el uso del modelo schema markup: el marcado de esquema es un código que se añade a las páginas web y que ayuda a los motores de búsqueda a comprender y categorizar su contenido.
  • Consistencia en las entidades (marca, autoría, descripciones alineadas).

El cambio también afecta a la inversión en paid search. Las marcas no están necesariamente reduciendo el presupuesto, pero sí redistribuyéndolo hacia keywords más largas y consultas conversacionales, para tratar de atraer al usuario mientras examina una página con AI Overview.

La monetización de la IA: la siguiente partida

Los anunciantes están deseando pagar por aparecer en las consultas resueltas mediante IA. Aunque hay compañías que ya han comenzado su proceso de monetización que abre la puerta a acuerdos con marcas (por ejemplo, ChatGPT ya ha incorporado anuncios), Google aún está desarrollando su propuesta.

La empresa de Alphabet ya está probando bloques publicitarios dentro de AI Overviews y AI Mode. Según algunos de sus portavoces, AI Max for Search, su solución experimental orientada a entornos generativos, será su canal publicitario específico para IA. No obstante, de momento, no existe una vía directa para comprar esas ubicaciones, ni Google aún puede asegurar anticipadamente qué información aparece en ellas.

Los vendedores, por ahora, no tienen garantías de que su anuncio aparezca dentro de un Overview concreto. Pero en cuanto Google sea capaz de garantizar la presencia dentro de esos entornos —y todo apunta a que lo hará— tendrá lugar una nueva revolución.

Este artículo ha sido elaborado en base a datos de expertos del sector, así como fuentes de Google, Click Vision y Digiday.


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