Los vídeos generados con inteligencia artificial plagan a diario las redes sociales y alcanzan muchos rincones de Internet. Con el auge de herramientas como Sora 2 (OpenAI), Veo 3 (Google DeepMind), Synesthesia, Runway ML, AI Video Generator (Canva) o Adobe Firefly, entre otras muchas opciones, estas creaciones se encuentran al alcance de la mano.
En una era en la que la fiabilidad está en duda, algunos usuarios se muestran recelosos ante cualquier contenido web con el que se topan; mientras que otros, por el contrario, creen a pies juntillas todo lo que ven. Desde MarketingDirecto.com – MKD, te ofrecemos una serie de consejos para diferenciar si un vídeo esta generado con inteligencia artificial o es real.
Como saber si un vídeo está creado con IA
Cada caso es único y no existen métodos infalibles para detectar el rastro de la inteligencia artificial. Aun así, si se analiza un contenido con atención, hay ciertos indicios que pueden despertar sospechas. Te proponemos una guía orientativa con algunos aspectos en los que puedes fijarte para tratar de averiguar si un vídeo ha sido generado por IA.
Fallos en formas y texturas
Un elemento habitual son las texturas extrañas, formas excesivamente blandas o cuyo material actúa de una manera diferente a como lo harían en el mundo real. Son típicas de la IA las áreas borrosas, los fondos con poca definición o los rostros deformados. También se puede percibir a partir de vídeos con poca calidad, aparentemente actuales, pero con estética similar a los vídeos caseros de baja resolución de los finales de los noventa o principios de la década de los 2000.
Gestualidad y rostros
Además de una cara algo desfigurada, es interesante fijarse en las proporciones y en las muecas. Unos ojos que no parpadean simultáneamente o a un ritmo periódico, movimientos de boca desincronizados con el audio, expresiones que afectan solo a una parte del rostro o fallos en las manos como dedos duplicados o mal colocados te pueden hacer saltar las alarmas.
Cuidado con el audio
Un vídeo generado con inteligencia artificial se nota por su perfección forzada en un discurso. Las personas creadas con IA tienden a usar expresiones neutras y carentes de contexto real y no vacilan, tartamudean y se reiteran tanto como en un discurso o dialogo real. Las locuciones sintéticas suenan limpias, pero carentes de pausas o imperfecciones humanas, o suenan con entonaciones artificiales. El ruido ambiente se fondo suele ser plano y repetitivo, sin las variaciones naturales de un entorno real. No obstante, la cuestión sonora está siendo cada vez más perfeccionada por las herramientas de IA.
Fíjate en las luces
En la vida real, la iluminación natural o la de una lámpara genera naturalmente brillos y sombras en una o varias direcciones. En los vídeos sintéticos, a veces surgen sombras en lugares donde no tendrían que aparecer o un espejo no devuelve el reflejo como debería. Asimismo, los halos de luz irreales que rodean a ciertas figuras o personas deben suscitar dudas sobre la autenticidad, puesto que podrían haber sido fruto de un montaje, superpuestos sobre un fondo real.
Atención a las palabras y letras
La inteligencia artificial no comprende el lenguaje humano, solo lo reproduce. Por ello, es habitual que en los contenidos generados por IA aparezcan textos incoherentes y palabras sin sentido. También comete errores como letras deformadas, repeticiones de letras o textos que son directamente ilegibles. Abre bien los ojos si detectas frases carentes de lógica o que mezclan idiomas sin un propósito concreto.
Siéntete un auténtico detective
Ante las dudas, es mejor examinar al detalle. Si se pausa el vídeo y se analiza fotograma a fotograma, será mucho más fácil localizar errores en la continuidad del movimiento, posturas imposibles, bordes poco definidos o elementos irreales. Recuerda no mirar únicamente a los protagonistas (personas, animales) o a lo que aparece en primer plano, sino también a aquello que aparece en el fondo, que puede haber sido descuidado en el proceso de elaboración sintética.
El ‘fact-checking’ de la fuente
La verificación del vídeo puede ir más allá, pero este truco es para los usuarios más techies. Los metadatos C2PA también permiten comprobar el origen de un contenido. Se trata de marcas de agua digitales invisibles que reflejan quién hizo el vídeo y cómo. Por ejemplo, hay páginas webs como Content Credentials Verify o extensiones de navegador que ofrecen esta información al introducir un enlace. Una ausencia de firma verificada no tiene por qué significar que se trate de un fake, aunque tenerlo, sí ofrece fiabilidad.
Por otra parte, ten en cuenta que los vídeos oficiales -de Policía, partidos políticos, instituciones- suelen publicarse en canales verificados o con referencias contrastables. Acude directamente a contrastar si aparecen en esos perfiles.
Herramientas específicas de detección de IA
También existen herramientas de detección de IA, como Hive AI Detector, Reality Defender, Deepware, InVID WeVerify o Forensically capaces de identificar un deepfake o de examinar la fecha de creación y alteraciones. Son a menudo utilizadas por usuarios curiosos y escépticos, por cuerpos de seguridad y por periodistas.
Desafortunadamente, para quienes desean ver contenido real grabado por humanos, los vídeos generados por IA cada vez están más logrados. Las herramientas se están desarrollando a la velocidad de la luz y se están perfeccionando sus técnicas, lo que nos sitúa a las puertas de una crisis de credibilidad. Por el momento, nada mejor que armarse de paciencia y de ponerse las gafas del escepticismo digital. En un entorno donde la inteligencia artificial puede recrear la realidad con precisión milimétrica, la mejor defensa es no creer ciegamente todo lo que vemos en pantalla. Contrastar fuentes, buscar el origen del vídeo y mantener una actitud crítica se han convertido en los nuevos motores de supervivencia mediática.





