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¿Nos hace el dinero más creativos?

¿Da alas el dinero contante y sonante a la (codiciosa) creatividad?

Según un reciente estudio publicado en Journal of the European Economic Association, el dinero puede espolear la creatividad en tareas que se ajustan a parámetros muy concretos, pero no en aquellas donde no hay ningún tipo de límite.

creatividadLa creatividad es un bien de un valor inconmensurable, ya tome la forma de la obra de un pintor abstracto o del genio de un científico. Conscientes de lo valiosa que puede llegar a ser la creatividad, las empresas se toman la molestia de estimularla con la esperanza de que la inspiración acabe trocándose en lucrativa innovación.

Sin embargo, la creatividad es una cualidad que está estrechamente emparentada con la libertad, la espontaneidad y el entusiasmo innato. Y ante esta realidad es inevitable preguntarse si es realmente posible incentivar la creatividad en el lugar de trabajo. ¿Es realmente el dinero la respuesta a la anhelada creatividad?

Los economistas Gary Charness (Universidad de California en Santa Bárbara) y Daniela Grieco (Universidad Bocconi) han procurado dar respuesta a esta pregunta en un estudio publicado el mes pasado por Journal of the European Economic Association.

¿Es la creatividad una cuestión de dinero?

En el pasado, subrayan Charness y Grieco en su investigación, las recompensas de carácter económico se tradujeron muy a menudo en innovación en estado puro. Allá por 1860 Napoleón lanzó, por ejemplo, un concurso de naturaleza científica cuyo último objetivo era alumbrar un reemplazo más económico para la mantequilla y poder usarlo para alimentar a los ejércitos y a las personas más necesitadas y parcas en bienes. El singular certamen de Napoleón se tradujo eventualmente en la invención de la margarina.

Aun así, y pese a que Napoleón le fuera a las mil maravillas con su concurso, lo cierto que es que hay investigaciones posteriores que sugieren que pagar a la gente con el último objetivo de alentar su creatividad puede ser, de hecho, contraproducente. ¿Quiénes tienen entonces la razón? ¿Es de verdad el dinero un poderoso acicate para la creatividad?

De acuerdo con la investigación emprendida por Charness y Grieco, a la hora de acometer ciertas tareas el dinero puede llevar efectivamente en volandas la creatividad.

En la investigación tomaron parte 328 participantes, a los que se encomendó la realización de “tareas abiertas” y “tareas cerradas” de tipo creativo. Las “tareas cerradas” se regían por parámetros muy concretos (utilizar palabras muy específicas para crear una historia, por ejemplo) y las “tareas abiertas” no estaban sujetas a ningún tipo de límite (crear invenciones imaginarias, por ejemplo).

Los participantes fueron divididos en grupos. A algunos grupos se les solicitó que valoraran el trabajo de otros equipos en términos creativos y algunos tenían conocimiento previo de que su trabajo sería evaluado. Simultáneamente algunos grupos fueron agasajados con incentivos de tipo de económico (9 dólares) si conseguían que sus trabajados fueron valorados como los más creativos. Y se dispuso asimismo un jurado para valorar "a ciegas" los trabajos sin tener conocimiento de su autoría.

El dinero es efectivo en la ejecución de "tareas cerradas", pero no en las de carácter abierto

¿La conclusión? Que en las “tareas cerradas” el dinero clava efectivamente el aguijón a la creatividad. Las personas que competían en grupos a los que se les habían prometido premios de naturaleza económica lograron puntuaciones más altas en términos de creatividad que los individuos de los grupos de control.

Sin embargo, en los grupos con “tareas abiertas” la oferta de recompensas financieras no se tradujo en un incremento de la creatividad. En este sentido, parece que cuando el último objetivo es dar rienda suelta a la creatividad en su vertiente más libertina, pagar a la gente no ayuda (como sí lo hace, en cambio, en las tareas creativas con parámetros bien definidos).

Del informe de Charness y Grieco llama, por otra parte, la atención otro dato. Cuando los participantes fueron avisados con antelación de que su trabajo sería sometido al escrutinio de los demás, los niveles creativos pegaron el acelerón, y lo hicieron tanto a la hora de cumplimentar “tareas abiertas” como “tareas cerradas”. Parece, por lo tanto, que lo que la gente piensa de nosotros importa más que el poderoso caballero don dinero en términos creativos.

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