A partir del verano de 2027 regar el gaznate con un refresco de cola, una limonada o una bebida energética será sustancialmente más caro en tierras alemanas. El Gobierno liderado por Friedrich Merz ha aprobado un proyecto de ley para introducir un nuevo impuesto que gravará a partir del año que viene las bebidas azucaradas.
Con la introducción de este nuevo impuesto, que entrará en vigor el 1 de julio de 2027, el Ministerio Federal de Finanzas de Alemania aspira a estabilizar las contribuciones de las arcas del estado al sistema de salud pública y proteger simultáneamente la salud de los niños y los más jóvenes. El ramo de las bebidas azucaradas ha calificado, no obstante, el nuevo impuesto de «monstruo burocrático».
La idea en la que echa anclas en el nuevo impuesto es que cuanto más azúcar contenga una bebida en particular, más alto deberá ser el gravamen abonado por el fabricante.
En virtud del proyecto de ley aprobado por el Ejecutivo tetón, el nuevo impuesto del azúcar se aplicará a las bebidas azucaradas (limonadas y refrescos de cola, por ejemplo), los tés helados, las bebidas energéticas y los néctares de frutas y los siropes o concentrados azucarados (como los que se utilizan para elaborar bebidas gaseosas).
Aquellas bebidas que contengan entre 5 y 8 gramos de azúcar por 100 mililitros serán gravadas con un impuesto de 26 céntimos de euro por litro. Y en las bebidas cuyo contenido en azúcar sea superior a 8 gramos por 100 mililitros el gravamen se elevará a los 32 céntimos por litro.
Quedarán, por su parte, excluidas del nuevo impuesto del azúcar aprobado por el Gobierno alemán las bebidas «zero» y «light» que contengan edulcorantes, los zumos naturales de frutas sino azúcares añadidos, las bebidas elaboradas a base de leche, avena y arroz, las bebidas alcohólicas (cerveza con y sin alcohol, vino y vino espumoso, por ejemplo) y las bebidas mixtas como la cerveza Radler.
Los fabricantes ya han advertido que el coste derivado de nuevo impuesto impactará inevitablemente en el consumidor final
Habrá igualmente una excepción a la norma para aquellos negocios con una producción anual de hasta un millón de litros, tal y como ha anunciado el Ministerio Federal de Finanzas. Sin embargo, esta exención deberá recibir antes el visto bueno de la Comisión Europea.
Del abono del nuevo impuesto serán directamente responsables los fabricantes y mayoristas de bebidas azucaradas, que podrían terminar traspasando total y parcialmente al consumidor el coste del gravamen.
Por lo pronto la Asociación Alemana de Bebidas No Alcohólicas (WAFG) ya advierte de que el precio de las bebidas azucaradas está abocado a pegar el estirón, pues los fabricantes no podrán asumir el coste por sí solos a largo plazo.
Una botella de Coca-Cola de 1,25 litros costará previsiblemente 48 céntimos más en el futuro, mientras que una lata de Red Bull será 10 aproximadamente 10 céntimos más cara.
Los fabricantes alertan además de que el incremento en los precios podría ser aún mayor debido a los costes de naturaleza administrativa.
De la mano del nuevo impuesto el Gobierno alemán espera generar unos ingresos adicionales de 690 millones de euros en 2027 y de aproximadamente 900 millones de euros de 2028 en adelante. Buena parte de ese dinero se consagrará a la estabilización de los costes dentro del sistema público de salud. De acuerdo con las cifras manejadas por el Ministerio Federal de Finanzas, los costes anuales de salud derivados del consumo de bebidas azucaradas es de aproximadamente 2.100 millones de dólares.
Para evitar o reducir el coste asociado al nuevo impuesto, los fabricantes de bebidas azucaradas podrán introducir cambios en sus recetas a fin recortar o eliminar por completo los azúcares. Sin embargo, ese proceso implica necesariamente tiempo. Y esta es, de hecho, una de las razones por las que la CSU está solicitando que la fecha de aplicación del nuevo impuesto se retrase al 1 de enero de 2028 a fin de dar más tiempo a los fabricantes para ajustarse a los principios recogidos en la normativa.
En España el Gobierno de Pedro Sánchez ya introdujo una medida similar a la que aprobada ahora en tierras alemanas y en 2021 elevó el IVA de la bebidas azucaradas y edulcoradas del 10% al 21%. Esa subida se tradujo en una reducción del 13% en el consumo de este tipo de medidas en los hogares con restas más bajas. Sin embargo, para las clases medias y alto el impacto de ese gravamen fue casi nulo, de acuerdo con un informe de Esade.





