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El branding personal, la verdadera obsesión de Trump

Por qué Donald Trump danza al son de su propia marca personal y no de la política

"A Trump no le motiva ni la política ni el bienestar de la gente, lo que realmente le interesa es da alas de su propia marca personal", asegura el experto en futuro Bernd Thomsen.

donald trumpLas elecciones presidenciales se celebraron al otro lado del charco hace ya dos días, pero a día de hoy el nombre del próximo inquilino continúa siendo una incógnita, si bien tras imponerse en Michigan y en Wisconsin Joe Biden acaricia ya la presidencia. Donald Trump está haciendo, no obstante, todo lo que está en su mano para frenar a su contrincante invocando al fantasma del fraude electoral.

No obstante, en 2020 parece haberse repetido (con algunos matices) el patrón al que ya asistimos en 2016. A Trump le ha ido bastante mejor en las urnas de lo que los sondeos presagiaban y su combate con Biden por la presencia está siendo mucho más ajustado de lo que la mayor parte de encuestas vaticinaban hace solo unos días.

El resultado final continúa, eso sí, revestido de incertidumbre dos días después de celebrarse los comicios. Pueden tardarse días e incluso semanas en poner rostro al próximo presidente de Estados Unidos.

Nadie puede predecir el futuro con exactitud y eso que Trump se apresuró ayer a declararse vencedor sin aguardar a que concluyera un escrutinio que parece demorarse sine die.

"La polarización de la sociedad estadounidense es algo que ha marcado el gobierno de Trump durante los últimos cuatro años. Y esa polarización ha sido elevada a la máxima potencia con las declaraciones de Trump proclamándose vencedor cuando millones de votos no habían sido aún escrutados. Se trata de una situación completamente absurda y también extremadamente peligrosa", explica Bernd Thomsen, CEO de la consultora Thomsen Group y experto en tendencias de futuro, en declaraciones a W&V.

"Hacer algo así es un propio de autócrata absolutamente banal, pero no encaja en un sistema democrático", dice Thomsen. "Trump habla de fraude sin pruebas porque lleva arrojando la sombra de la duda sobre el voto por correo desde hace semanas y está dispuesto a impugnar los resultados en los tribunales si no le son favorables. Hace unas semanas parecía impensable que Trump se proclamase ganador sin que estuvieran contabilizados todos los votos, pero lo impensable ha terminado haciéndose realidad", enfatiza Thomsen.

Su marca personal es la prioridad número uno de Trump

Lo que parece claro a ojos de Thomsen es que la investigación de mercados ha fallado estrepitosamente en sus pronósticos porque no ha sido capaz de identificar el comportamiento fariseo en las encuestas de quienes votaron a Trump y, abochornados por su propia elección, dijeron otra cosa en los sondeos.

En cuanto a las respectivas marcas personales de Trump y Biden, el primero juega claramente con ventaja. Al fin y al cabo, "se cree dueño de la mejor marca personal del mundo. Es una suerte de 'Entertainer in Chief'. A Trump no le motiva ni la política ni el bienestar de la gente, lo que realmente le interesa es dar alas de su propia marca personal", sostiene Thomsen.

"Trump es fiel a sí mismo. Y lo mismo puede decirse de Biden, que es tan reconciliador como aburrido", dice el consultor.

Por otra parte, el rechazo frontal de Trump a los medios más prestigiosos y también de las figuras con una pátina más intelectual le ha ayudado también en el plano político. "Trump ha logrado posicionarse así como enemigo de los enemigos de la clase media estadounidense, que en pocas ocasiones ha dado cuenta de su desprecio por la clase alta intelectual de izquierdas", apunta Thomsen.

La división que Trump ha inoculado en los últimos años en la sociedad estadounidense ha sido crucial en las elecciones y afectará también en último término a la economía, que será también probablemente víctima de la polarización, vaticina el experto en tendencias de futuro.

"Es cierto que durante su mandato no hubo conflictos bélicos y que la tasa de desempleo antes de que hiciera acto de presencia la pandemia bajó hasta apenas el 3,5%, el ratio más bajo desde diciembre de 1969. Sin embargo, a largo plazo el daño que Trump ha infligido a la democracia y la manera en que ha dividido a la sociedad pasará también factura a la economía", insiste Thomsen.

"La cooperación es clave para dar fuelle a la sociedad y la economía. La participación es el mañana y la apropiación del poder es el ayer, por mucho que algunos líderes como Trump se nieguen a admitirlo. La cooperación es lo que hace palpitar al corazón de la democracia. Y la división no es sino motivo de infarto. Desde el punto de vista de la economía no hay nada más hostil que la división social", concluye Thomsen.

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