La última de esas joyas publicitarias se llama «Legacy» (Legado), un spot en el que Dove pone el dedo en la llaga sobre algo que muchas mujeres pasan a menudo por alto: que sus hijas no son sólo herederas de su belleza sino también de sus complejos.
En el anuncio, creado por Ogilvy París, cinco mujeres escriben dos listas: una con las cosas que les gustan de su propio cuerpo y otra con las que odian. Sin embargo, estas cinco mujeres no están solas haciendo sus “deberes”. Sus hijas deben enfrentarse también a la tarea de escribir estas dos listas.
La sorpresa, o quizás la decepción, viene cuando las mujeres leen las listas escritas por sus propias hijas, unas listas que son desalentadoramente similares a las suyas propias. Si a la madre no le gustan sus piernas, a la hija tampoco, si a la progenitora no le gustan sus ojos, a su pequeña tampoco y así sucesivamente.
Sin embargo, el spot no termina ni mucho menos con la descorazonadora conclusión de que los complejos se heredan sino con otra mucho más optimista: que las mujeres dejan también a sus hijas como legado su propia belleza. Y que cuanto más positivamente valoren las madres su propio cuerpo, más positivamente se aproximarán también sus hijas a su propio físico.
A los peligrosos complejos que tanto merman la belleza femenina se les combate, según Dove, con una dosis “mortal” de autoestima.
http://www.youtube.com/watch?v=Pqknd1ohhT4