En Temu y Shein es a menudo mucho más económico comprar un par de pantalones nuevos que reparar una vieja prenda. Los precios escandalosamente económicos de estas dos plataformas oriundas de China hacen lógicamente ganar dinero a manos llenas a Temu y Shein, cuya popularidad está en la cresta de la ola en el viejo continente. Sin embargo, Francia se dispone a atacar a estos dos titanes de la moda ultrarrápida y quiere imponerles multas de hasta 5 euros por prenda si sus productos son de tan baja calidad que terminan rápidamente en el cubo de la basura o no pueden en su defecto repararse.
El país vecino tiene en cartera una ley contra la moda ultrarrápida que incluye una disposición aún más controvertida y que pasa (nada más y nada menos) por prohibir que Temu, Shein y compañía hagan publicidad. El Senado francés votará hoy martes esa ley, cuyo objetivo es castigar a la moda ultrarrápida (que procede mayoritariamente del continente asiático) y hacerlo de tal modo que sus medidas perjudiquen lo menos posible a proveedores locales (que incurren a veces en prácticas similares a las de Temu y Shein).
Se da la circunstancia de que firmas francesas adscritas al universo de la moda como Jennyfer y Naf Naf se han declarado recientemente en bancarrota. Y la nueva ley no pretende hacer daño ni a marcas como estas ni tampoco a otras firmas radicadas en el continente europeo. La senadora conservadora francesa Sylvie Valente Le Hir admite en todo caso que H&M y Zara podrían ser consideradas firmas de «fast fashion», pero también es cierto que, a diferencia de retailers 100% online como Temu y Shein, una y otra marca contribuyen a revitalizar los centros de las ciudades y emplean a ciudadanos franceses en sus tiendas.
La ley del ejecutivo francés ataca específicamente a la moda ultrarrápida
Por esta razón, desde que la norma fuera inicialmente concebida, ha sido reformulada para convertirla en una ley dirigida específicamente contra la «ultra-fast fashion» y no contra la “fast fashion” a secas. Pero, ¿qué diferencia a la moda ultrarrápida de la moda rápida? Una diferencia crucial entre uno y otro concepto es el precio (tan bajo que hace virtualmente imposible la reparación en el caso de las prendas comercializadas por Temu y Shein) y otra es el volumen del catálogo de unas y otras firmas. Mientras Shein comercializa, por ejemplo, 600.000 productos diferentes, Zara vende apenas 7.000 artículos.
Parece que el Ejecutivo galo habría querido trazar una línea entre la moda ultrarrápida y la moda rápida para evitar que su norma terminara haciendo pupa también a empresas locales como Kiabi y Decathlon, cuyas prácticas no diferirían en exceso de Temu y Shein.
De acuerdo con Ademe, la agencia para transición ecológica de Francia, algunas plataformas de moda online sacan a la venta más de 7.200 artículos nuevos cada día y disponen de un catálogo integrado por más de 470.00 productos, 900 veces más que los catálogos de las firmas francesas del mismo ámbito de actividad. La denominada moda ultrarrápida ha acelerado asimismo de manera más que notable la generación de residuos en la industria textil. En el país vecino la gente se deshace, no en vano, de 35 prendas de ropa cada segundo, asegura Ademe (cuyos datos no hacen en todo caso específicamente referencia a Temu y Shein).
Consciente de lo peligrosa que podría ser eventualmente la entrada en vigor de esta norma, Shein ha estado enfrascada en los últimos meses en una intensa actividad de «lobbying» y ha contratado, de hecho, los servicios del exministro del Interior Christophe Castaner, de la exsecretaria de Estado Nicole Guedj y del ex comisario europeo Günther Oettinger. ¿El objetivo? Impedir que la ley que se vota hoy en el Senado galo se traduzca en una mengua de los exorbitantes ingresos de Shein en el seno de la Unión Europea.
«Nos preocupa que esta legislación corra el riesgo de hacer recaer la carga de la sostenibilidad en los consumidores que ya se enfrentan a presiones económicas y de reducir aún más su capacidad de compra, y creemos que es contraproducente obligar a las familias francesas que ya están sometidas a una presión económica cada vez mayor a pagar más por los mismos productos. Nos preocupa este intento de convertir a Shein y a sus consumidores en chivos expiatorios en Francia y seguiremos defendiendo su libertad de elección y su libertad para disfrutar de una moda asequible», explica Shein sobre la ley.
«Para lograr un progreso real en nuestra industria, pedimos una Hoja de Ruta 2030 para la Transformación Textil Sostenible, práctica y basada en pruebas, que apoye un cambio genuino en nuestra industria, sin penalizar a los consumidores. Estamos dispuestos a colaborar con los agentes del sector y los responsables políticos franceses para hacer avanzar esta agenda», añade Shein.





