La seguridad de marca continúa siendo una asignatura pendiente para buena parte de la industria del marketing de influencers. Así lo concluye el informe ‘El capital de la confianza: la brand safety como estrategia de rendimiento para el marketing de influencers en 2026’, elaborado por Kolsquare. El análisis sostiene que la alineación entre marcas y creadores no solo reduce riesgos reputacionales, sino que también mejora el rendimiento de las campañas y favorece los resultados de negocio.
El estudio pone de manifiesto una importante desconexión entre las prioridades de las empresas y las expectativas de los consumidores. Mientras que únicamente el 4,97% de los profesionales del marketing de influencers identifica la seguridad de marca como uno de sus principales desafíos, el 55% de los consumidores de entre 18 y 34 años asegura haber dejado de comprar una marca por conflicto de valores. Para Kolsquare, esta diferencia explica por qué muchas campañas no consiguen conectar con sus audiencias.
La seguridad de marca como motor de crecimiento
La investigación defiende que la brand safety debe entenderse como un elemento estratégico ligado al crecimiento y no únicamente como una cuestión de cumplimiento normativo. Según el análisis, las colaboraciones con creadores previamente verificados y alineados con los valores de una marca obtienen, de forma generalizada, mejores resultados que aquellas realizadas sin estos criterios.
Entre las conclusiones del informe destacan los datos obtenidos tras analizar publicaciones patrocinadas en Francia, Alemania, Italia, España y Reino Unido. Los contenidos que cumplen con las normas de transparencia registran tasas de interacción y un valor de medios ganados (EMV) iguales o superiores a los de las publicaciones no conformes. En Francia, por ejemplo, los creadores de nivel medio que respetaban la normativa alcanzaron una tasa de engagement del 3,37%, frente al 2,17% de aquellos que no lo hacían, desmontando la idea de que la transparencia reduce la eficacia de las campañas.
Ana Moyano, Marketing Strategist de Kolsquare, asegura que: «Durante años, la seguridad de marca se ha abordado como un requisito legal, cuando en realidad es un factor clave de crecimiento. Las marcas que integran la alineación de valores en su estrategia de influencers no solo reducen riesgos, sino que generan relaciones más auténticas y rentables con sus audiencias».
El reto de crecer sin perder el control
El informe también advierte de que el crecimiento del marketing de influencers está poniendo a prueba la capacidad de las empresas para gestionar sus colaboraciones. Según los datos recopilados, el 75% de los profesionales europeos prevé trabajar con un mayor número de creadores durante 2026, aunque la mitad de los equipos dedica actualmente apenas 30 minutos a evaluar cada perfil, revisando solo una parte limitada de su historial de contenidos.
Para Kolsquare, este escenario evidencia que el desafío ya no puede resolverse únicamente destinando más tiempo a los procesos de selección, sino mediante herramientas tecnológicas que permitan analizar de forma más eficiente la trayectoria y la afinidad de los creadores con los valores de cada marca.
En este sentido, Ana Moyano afirma que: «El gran reto ya no es si trabajar con creadores, sino cómo hacerlo a escala sin comprometer la coherencia de marca. Ahí es donde la tecnología y los datos marcan la diferencia: permiten tomar decisiones informadas, identificar a los partners adecuados y maximizar el impacto de cada campaña.»
Por su parte, Raffaella Pierpaoli, Head of Content & Social de Intarget, subraya la importancia de construir relaciones transparentes con las audiencias y sostiene que: «La perspectiva correcta no trata realmente de seguridad. Se trata de elegir adoptar una relación transparente con tu audiencia. La confianza, sin duda, impulsará un mejor rendimiento.»
Además de analizar la relación entre cumplimiento y resultados, el informe incluye una guía práctica para implantar estrategias de seguridad de marca en programas de marketing de influencers. Así, defiende que las colaboraciones estables con creadores cuyos valores coinciden con los de las marcas generan un beneficio comercial superior al de las acciones puntuales, reforzando la confianza y el rendimiento a largo plazo.





