El auge imparable del comercio electrónico y la compraventa de productos de segunda mano en plataformas como Wallapop o Vinted ha cambiado de forma radical la fisonomía de las ciudades españolas, llenando las calles de taquillas inteligentes y acelerando el envío de mercancías por todo el país.
Esta profunda transformación de los hábitos de consumo ha consolidado una realidad donde los usuarios prefieren utilizar a las compañías privadas para gestionar sus envíos, dejando a la empresa pública Correos en una posición minoritaria dentro de un negocio en plena expansión económica y operativa.
Los últimos datos publicados por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia confirman que las empresas privadas controlan ya el 84% del mercado de la paquetería en España, mientras que el operador estatal únicamente conserva un 16% de la cuota total. Este vuelco histórico coincide con el momento en que los paquetes han superado de forma definitiva al formato epistolar convencional, convirtiéndose en el producto más enviado del territorio nacional y provocando que el registro de empresas postales inscritas se haya duplicado en la última década hasta alcanzar la cifra de 4.565 operadores registrados.
La paquetería se consolida como el verdadero motor económico del sector
El negocio de los envíos comerciales cerró el último ejercicio con un volumen histórico de 1.335 millones de paquetes gestionados en España, lo que supone un crecimiento interanual del 10% y un incremento acumulado del 148% al comparar los registros con las cifras previas a la pandemia. Esta actividad generó unos ingresos de 7.325 millones de euros en el conjunto del sector, reflejando la enorme solidez de un modelo de negocio impulsado por el hecho de que más del 60% de los ciudadanos admite haber recibido al menos un paquete procedente de compras por internet en los últimos meses.
La cara opuesta de este fenómeno la protagoniza la carta tradicional, cuyas cartas, notificaciones y envíos publicitarios sufrieron un descenso del 8% en el mismo periodo para situarse en niveles que representan apenas una tercera parte del volumen existente hace diez años.
Es por ello que, la decisión de las empresas e instituciones de migrar sus comunicaciones hacia canales digitales como el correo electrónico o el correo instantáneo acelera la caída de un sector postal que apenas ingresó 1.146 millones de euros, acentuando los retos financieros a los que se enfrenta la compañía pública en el nuevo panorama comercial.
