Algunas ideas se antojan a bote pronto absolutamente imposibles hasta que Red Bull decide hacerlas realidad (y lo consigue además con un éxito absolutamente rotundo). En Dubái la marca de bebidas energéticas convirtió recientemente el firmamento de la ciudad emiratí en el escenario de una colosal y llamativa partida de Tetris. Más de 2.800 drones sincronizados hicieron posible el milagro orquestado por Red Bull.
Y lo que podría haber sido un mero espectáculo visual terminó mutando en una vibrante competición. Durante varios minutos la audiencia congregada en las inmediaciones del icónico «Dubai Frame» de la metropóli de Oriente Medio fue testigo de una histórica final entre dos jugadores de Tetris, cuya partida se proyectó en el cielo a más de 150 metros sobre el suelo. Red Bull hizo posible un espectáculo único en el mundo donde se echaron abajo las fronteras que separan habitualmente el «gaming», el entretenimiento y las actuaciones en vivo.
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Red Bull no dejó ningún detalle al alzar en tan inusitada partida de Tetris. Miles de drones fueron específicamente programados para hacer las veces de píxeles sobre el firmamento (convenientemente transformado para la ocasión en una pantalla gigante). Allí eran visibles además la puntuación y a tradicional cuenta atrás del Tetris. Cada uno de los jugadores que tomaron parte en esta singular partida dispusieron de cinco minutos de tiempo para apilar piezas sobre el tablero de juego y lograr la máxima puntuación ante la atenta mirada de un nutrido público que no perdía ripio de ningún movimiento.
La tensión fue más que palpable entre el público durante el desarrollo de la partida. Al fin y al cabo, con el cielo de Dubái como telón de fondo, las piezas de Tetris cobraron vida y contribuyeron a la metamorfosis de un videojuego extraordinariamente minimalista en un sensacional espectáculo aéreo.
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En esta partida tan extraordinaria el jugador Fehmi Atalar se llevó finalmente el gato al agua y se convirtió en el primer campeón mundial de Red Bull Tetris. Célebre por su velocidad y su precisión, Atalar dio cuenta de un sensacional rendimiento durante la partida apilando piezas a un ritmo casi irreal (por absolutamente vertiginoso).
La puntuación obtenida por Atalar durante la partida fue claramente superior a la de su rival y dejó un momento para la historia en la longeva trayectoria de Tetris, que vio originalmente la luz allá por 1984. Gracias a Red Bull, una simple partida de Tetris terminó mutando en un impresionante espectáculo.
Antes de la final disputada en Dubái, la competición propuesta por Red Bull movilizó a jugadores de más de 60 países. Y las primeras rondas clasificatorias, que se desarrollaron móvil en mano, dieron lugar a feroces batallas frente al PC.
Con el soporte de música en directo, invitados especiales y una meticulosa escenografía, Red Bull volvió a demostrar una vez más su habilidad para convertir algo aparente corriente (una simple partida de Tetris) en algo absolutamente extraordinario.





