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«Combinar tradición y evolución nos permitirá seguir liderando la categoría», C. Domínguez (Grupo Gallo)

Escrito por Pilar Abellán

Chelo Domínguez, CMO del Grupo Gallo, explica en exclusiva cómo construir una propuesta premium desde la legitimidad de una marca con más de 80 años de historia.

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En un sector de alimentación cada vez más competitivo, las marcas buscan diferenciarse más allá de las prestaciones del producto. En el caso de Gallo, la compañía afronta una nueva etapa de construcción de marca en la que la autenticidad y su propia trayectoria se han convertido en una vía para competir en territorios tradicionalmente dominados por otros códigos. Su último lanzamiento, Gallo Al Bronce, es una apuesta por el segmento premium desde una mirada más propia, alejada de los lugares comunes vinculados a la italianidad.

La estrategia de Gallo se articula alrededor de una idea más amplia: «Aquí estamos hechos de esta pasta», una plataforma concebida no como una campaña puntual, sino como un territorio de marca con el que Gallo busca reforzar su personalidad y establecer una relación más emocional con los consumidores. El concepto de los «Gallitos» es una muestra de esta evolución, siendo una de sus principales expresiones que combina cercanía, humor y orgullo por lo cotidiano con atributos como la calidad, el origen nacional y el conocimiento de la categoría.

Chelo Domínguez, CMO del Grupo Gallo, explica en exclusiva para MarketingDirecto.com las claves de esta transformación: cómo se construye una propuesta premium desde la legitimidad de una marca con más de 80 años de historia, qué papel juega la autenticidad a la hora de diferenciarse y cómo Gallo mantiene su vínculo con los consumidores de siempre mientras conecta con nuevas generaciones. 

¿Por qué habéis apostado por construir un territorio propio de marca en lugar de seguir las reglas propias de la categoría?

Cuando desarrollamos «Gallo Al Bronce» nos hicimos una pregunta muy sencilla: ¿Qué puede aportar Gallo al segmento premium que no estén aportando ya el resto de marcas? La respuesta estaba en nuestra propia historia. Somos una marca que lleva más de 80 años acompañando a los consumidores españoles y conocemos muy bien cómo disfrutan de la pasta. Tenía mucho más sentido construir una propuesta premium desde esa legitimidad que intentar apropiarnos de un imaginario que ya pertenece a otros.

En una categoría donde muchas marcas utilizan los mismos códigos para transmitir calidad, nosotros vimos una oportunidad para diferenciarnos. Queríamos demostrar que una propuesta premium se construye desde la calidad del producto, pero también desde una identidad auténtica y coherente con lo que representa la marca.

Por eso apostamos por poner en valor atributos como el moldeado al bronce o el trigo duro de origen nacional, pero comunicándolos desde una personalidad claramente Gallo. Creemos que esa autenticidad es la que nos permite competir en el segmento premium de una forma más creíble y diferencial.

¿Qué papel juega la plataforma «Aquí estamos hechos de esta pasta» dentro de la estrategia de posicionamiento de Gallo? ¿Qué recorrido tiene a futuro?

«Aquí estamos hechos de esta pasta» es la expresión de lo que queremos que represente Gallo como marca. No nace para una campaña concreta, sino como una plataforma que nos permite dar coherencia a toda nuestra comunicación y construir un posicionamiento consistente a largo plazo.

En un contexto donde cada vez es más difícil diferenciarse sólo desde el producto, necesitábamos un territorio propio que hablara también de la forma de ser de la marca y de la relación que hemos construido con los consumidores durante tantos años. Es una plataforma lo suficientemente flexible como para evolucionar con nuevas categorías, lanzamientos e iniciativas, manteniendo siempre una misma idea de fondo: una forma cercana, optimista y muy nuestra de entender la pasta.

El concepto de los «Gallitos» ha sido clave en esta campaña. ¿Qué buscáis transmitir con esta idea y cómo ayuda a reforzar la personalidad de la marca?

«Gallitos» nace de un comportamiento muy reconocible: a todos nos gusta presumir un poco cuando nos sale especialmente bien un plato. Es una actitud muy cotidiana, muy nuestra y con la que resulta fácil sentirse identificado. A partir de ese insight construimos una campaña que pone en valor el orgullo de cocinar para los demás, pero recordando que, si vas a sacar pecho de tu receta, merece la pena hacerlo con un producto de calidad.

Además, era un concepto que conectaba de forma muy natural con Gallo. No solo por el propio nombre de la marca, sino porque nos permitía expresar esa personalidad cercana, auténtica y con sentido del humor que queríamos construir con «Aquí estamos hechos de esta pasta». Los «Gallitos» son la primera expresión de esa nueva etapa: una forma de acercarnos al consumidor desde situaciones cotidianas, poniendo en valor la calidad y el origen local de nuestros productos sin perder la cercanía que siempre ha caracterizado a Gallo.

Más allá de las cifras, ¿cuál considera que ha sido el mayor logro de la campaña desde el punto de vista del branding?

Más allá de los indicadores de negocio, creo que el mayor logro ha sido comprobar que el consumidor entiende hoy mejor cuál es la propuesta de valor de Gallo Al Bronce y, en general, de la marca.

Hemos conseguido reforzar la percepción de calidad sin renunciar a los atributos que siempre han definido a Gallo: cercanía, confianza y conocimiento de la categoría. Esa combinación era clave, porque no queríamos construir una marca premium distante o inaccesible, sino demostrar que se puede ofrecer una experiencia gastronómica de mayor valor manteniendo una identidad cercana y reconocible. Cuando consigues que el consumidor no solo valore el producto, sino que entienda qué hace diferente a tu marca, estás construyendo un posicionamiento mucho más sólido a largo plazo.


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