Josep Vilarasau ha fallecido este martes a los 95 años. Al frente de La Caixa durante casi tres décadas, primero como director general y posteriormente como presidente, fue una de las figuras más determinantes en la transformación de la entidad. Su legado combina crecimiento empresarial, modernización tecnológica y obra social.
Josep Vilarasau: un figura referente en el sector banquero
Vilarasau nació en Barcelona en 1931 y llegó a la dirección de La Caixa en 1976, después de haber desarrollado buena parte de su carrera entre la Administración pública y grandes compañías. Ingeniero industrial y licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales, Josep ocupó diferentes responsabilidades en el Ministerio de Hacienda y en Telefónica.
Su perfil técnico y su experiencia en la Administración contribuyeron a definir una forma de gestión basada en la planificación y en una visión a largo plazo. Este enfoque acompañó su etapa al frente de La Caixa. Su llegada supuso el comienzo de una etapa de profunda transformación para el banco, que combinó expansión territorial, crecimiento empresarial, innovación tecnológica y desarrollo de su obra social. Durante los años en los que estuvo al frente, la entidad amplió de forma notable su ámbito de actuación y abandonó progresivamente su perfil regional para competir en un mercado mucho más amplio.
Vilarasau también destacó por su apuesta temprana por la tecnología aplicada a la banca. La modernización de los servicios financieros, el desarrollo de nuevos canales de atención y la incorporación de herramientas como los cajeros automáticos formaron parte de un proceso de transformación que acabaría influyendo en buena parte del sector.
La expansión no se limitó al negocio financiero. Bajo su dirección, La Caixa desarrolló un modelo en el que la actividad empresarial convivía con una potente dimensión social y cultural. El crecimiento y la consolidación del trabajo de Josep terminaron sentando algunas de las bases sobre las que posteriormente evolucionaría el grupo hasta llegar al actual CaixaBank.
Con su fallecimiento desaparece una de las figuras que mejor representan la transformación del sistema financiero catalán durante las últimas décadas del siglo XX. Su paso por La Caixa dejó una entidad más grande, diversificada y tecnológicamente avanzada.
