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El gran timo del packaging: cuando las marcas venden aire (literalmente) a precio de oro

En un contexto en el que la inflación se encuentra disparada las marcas llenan de aire el packaging de sus productos para tratar de dar gato por liebre al consumidor.

globo azul sobre fondo rosa

ESCRITO POREsther Lastra

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Un packaging de dimensiones generosas no equivale ni mucho menos a una gran cantidad de producto en sus entrañas. Esta verdad como un templo que muchos ya sospechábamos ha sido corroborada recientemente por una investigación emprendida en Alemania por la Asociación Central de Consumidores de Hamburgo.

En un contexto en el que la inflación se encuentra disparada y sin ánimo de echar el freno las marcas llenan de aire los envases de sus productos para intentar convencerles de que están comprando la cantidad de siempre a idéntico precio (o en su defecto a un coste ligeramente más elevado).

La denominada «reduflación» está actualmente a la orden del día en el ramo del gran consumo y determinar cuál es su verdadero alcance la Asociación Central de Consumidores de Hamburgo ha elegido al azar 15 artículos presentes en los supermercados y los ha examinado con rayos X para conocer de manera precisa qué proporción exacta de aire y de producto hay en su interior.

Del estudio se infiere que los envases de los 15 productos evaluados están llenos como mucho hasta la mitad (y algunos incluso menos).

Envases más llenos de aire que de producto en el supermercado

Un bote de plástico de vitaminas B12 de la marca KAL contiene, por ejemplo, nada más y nada menos que un 95% de aire.

Por su parte, las bolsas de minibarquillos de chocolate de la marca Bahlsen (que se comercializan también en España), alojan un 50% de aire, la misma proporción de producto que hay aproximadamente en los preparados de pasteles de la marca Dr. Oetker.

Por su parte, en las pastillas para lavavajillas Somat Gold y en las almendras con chocolate de la marca blanca de Lidl Mister Choc el porcentaje de aire es de un 60%.

También las marcas de productos orgánicos, cuyos productos deberían ser a boto pronto más sostenibles, tiran dinero a la basura llenando de aire sus artículos (y tomando simultáneamente el pelo al consumidor). Cuatro de los 15 productos evaluados llevaban estampado en su packaging el sello de artículo de origen orgánico.

«Especialmente en aquellos momentos en los que los presupuestos son más ajustados, el consumidor espera que los envases de aquello que compra estén adecuadamente llenos», enfatiza la Asociación Central de Consumidores de Alemania. «Sin embargo, con los envases llenos de aire los consumidores son claramente engañados por los fabricantes«, enfatiza este organismo.

Las asociaciones de consumidores miran con lupa los cambios acometidos por los fabricantes en su packaging (y en ocasiones sus denuncias se traducen en resultados), pero desde el punto de vista puramente legal la «reduflación» es difícilmente perseguible.

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