La denuncia la han puesto desde el colectivo ASA y, aunque desde un principio Burger King trató de defenderse argumentando que la práctica es más que usual, la marca finalizó asumiendo la acusación y se ha responsabilizado de utilizar el tamaño real de las hamburguesas en las próximas campañas publicitarias de la compañía.
Y es que las diferencias entre la hamburguesa real y la ficticia son más que evidentes. Mientras que en la “engañosa”, el propio producto tiene más volumen e incluso los ingredientes tienen mucho más color, en la hamburguesa verdadera se aprecia cómo el pan está “más arrugado” y no aparecen en ella la mitad de los componentes que en realidad sí tendrían que llevar (pepinillo, cebolla, etc).