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Netflix declina finalmente bailar el agua a la propaganda del Kremlin

Medios de comunicaciónNetflix deberá dar cobijo a partir de mañana a propaganda del Kremlin

Netflix no emitirá finalmente propaganda rusa

Netflix declina finalmente bailar el agua a la propaganda del Kremlin

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra Actualizado el

Como parte de sus nuevas obligaciones en Rusia Netflix se verá obligado a diseminar las tesis del Kremlin en sus dominios a partir del próximo 1 de marzo, pero no lo hará finalmente.

Netflix parece a bote pronto un receptáculo bastante improbable de la propaganda rusa, pero como parte de sus nuevas obligaciones en Rusia el gigante estadounidense del streaming se verá obligado a diseminar las tesis del Kremlin en sus dominios a partir del 1 de marzo. Parece, no obstante, que la compañía estadounidense esquivará finalmente tales obligaciones y no dará cobijo a propaganda rusa en su plataforma.

La decisión coincide con la creciente preocupación de Occidente por la manera en que el Gobierno liderado por Vladímir Putin está jugando a su favor la baza de la desinformación para sembrar el caos y la confusión en relación con la guerra que se está librando actualmente en Ucrania.

El 1 marzo Netflix debería contraer una serie de obligaciones de nueva hornada en Rusia tras ser añadido al registro de servicios audiovisuales supervisado por Roskomnadzor, el regulador encargado de velar por las comunicaciones en el país euroasiático.

Ese registro de servicios audiovisuales atañe a aquellos servicios de vídeo en streaming que operan en el mercado ruso y que tienen al menos 100.000 usuarios diarios a su vera.

En virtud de las nuevas reglas que Netflix debería respetar desde el 1 de marzo en territorio ruso, la plataforma debería avenirse a emitir contenido procedente de 20 televisiones estatales rusas (Piervy Kanal, NTV o Spas, el canal controlado por la Iglesia Ortodoxa Rusa). No obstante, «y dada la situación actual, no tenemos planes de incorporar estos canales a nuestro servicio», asegura un portavoz de Netflix en declaraciones a Variety.

Piervy Kanal es una cadena particularmente cercana al Kremlin. En su consejo de administración se sientan, no en vano, algunos de los más fieles aliados de Putin.

Netflix niega que vaya a dar cobijo a contenido procedente de una veintena de televisiones estatales rusas

De ese consejo de administración forman parte, por ejemplo, Serguéi Naryshkin, el jefe de espías de Putin, y también Alexei Gromov, el hombre fuerte del líder del Kremlin para controlar la propaganda y los medios de comunicación en Rusia.

Las normas que Netflix debería obedecer desde mañana son aplicables única y exclusivamente a los servicios de la plataforma en Rusia, donde la empresa de Los Gatos cuenta con alrededor de un millón de suscriptores.

Aunque negarse a aplicar las reglas que le impone el Ejecutivo ruso se traducirá inevitablemente en problemas para Netflix, parece improbable en todo caso que la compañía estadounidense se retire del mercado ruso debido a los fuertes intereses comerciales que tiene allí depositados.

Al fin y al cabo, Netflix dispone ya una serie de alianzas con el Grupo Nacional de Medios de Rusia (NMG) y ha desembolsado además grandes cantidades de dinero en la producción de contenido especialmente dirigido al país eslavo como la serie dramática Anna K.

En 2020 Neflix anunció un acuerdo con NMG, un acuerdo que, según la compañía capitaneada por Ted Sarandos y Reed Hastings, fijaría nuevos estándares para los servicios extranjeros de streaming en Russia. Conviene hacer notar que NMG es propietario de casi un 20% del canal de televisión afín a Putin Piervy Kanal.

Durante el último año Netflix creció a buen ritmo en Rusia, pero aun así hay todavía mucho margen de crecimiento para la compañía norteamericana en este suculento mercado.

Netflix ha estado en la picota en Rusia en no pocas ocasiones

Así y todo, y pese a que Rusia es potencialmente un mercado muy atractivo para Netflix, esta plataforma no está exenta en modo alguno de cortapisas en territorio ruso.

En noviembre del año pasado el ministro ruso de Interior confirmó que examinaría una queja presentada por Olga Baranets, al alta comisionada encarga de velar por la protección de las familias en Rusia, en relación con la diseminación de propaganda gay en Netflix. Si la investigación se tradujera en un fallo contra Netflix, la compañía podría afrontar severas multas e incluso una suspensión de su servicio.

Por otra parte, Netflix ha despertado en ocasiones la ira de la administración rusa, que ha llegado a acusar a este servicio de un mero instrumento de la Casa Blanca. En 2016 el antiguo ministro ruso de Cultura Vladímir Medinsky aseguró que Washington sabía «cómo abrirse paso en todas las casas» a través de Netflix.

Más allá de Netflix, en Rusia opera también Amazon Prime Video, que no deberá acatar previsiblemente las mismas normas que la empresa de Los Gatos por no llegar a los 100.000 usuarios diarios.

Por su parte, HBO Max selló en su día un acuerdo con el servicio ruso de vídeo en streaming Amediateka y desde 2021 esta plataforma emite en exclusiva producciones de la compañía estadounidense. Disney+ no está presente a día de hoy en territorio ruso.

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