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7 de cada 10 consumidores ignoran las etiquetas de los alimentos, aunque se preocupan

Según el estudio de Gallo, la falta de claridad en las etiquetas y el poco interés en leerlas afectan las decisiones alimentarias de los consumidores españoles.

Etiquetas alimentarias. Grupo Gallo (1)

ESCRITO PORValeria Rodriguez

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A pesar de la creciente preocupación por los hábitos alimentarios, siete de cada diez españoles no leen las etiquetas de los alimentos de manera habitual, tal como señala el I Estudio sobre el Uso y la Interpretación del Etiquetado de Alimentos realizado por la Fundación Española de la Nutrición para el Grupo Gallo. El estudio, realizado entre noviembre y diciembre de 2024, incluyó a 4.640 personas de diversas edades y comunidades autónomas.

«De manera generalizada, los consumidores no comprenden el contenido de las etiquetas de los productos o no saben cómo interpretarlas adecuadamente. Esto genera una creciente demanda de etiquetas más comprensibles. Además, la preocupación sobre los hábitos alimentarios de los españoles está en aumento y, cada vez más, buscan tomar decisiones informadas para mejorar su salud. Es crucial tener una mayor educación nutricional y proporcionar información más transparente y accesible para empoderar a los consumidores», explica Rosaura Leis, presidenta de la Fundación Española de la Nutrición (FEN).

Solo 3 de cada 10 consumidores lee siempre las etiquetas

El informe revela que, aunque la mayoría de los consumidores se preocupa por sus hábitos alimentarios, solo un 32% consulta siempre o casi siempre el etiquetado de los productos, mientras que un 45,6% lo hace ocasionalmente, un 11,8% solo con ciertos productos y un 9,7% reconoce no leerlas nunca. 

Las principales razones para no leer las etiquetas incluyen la percepción de que la información no es relevante, el tamaño reducido de la letra y la falta de tiempo. Por su parte, los jóvenes, los mayores con bajo poder adquisitivo y los estudiantes son los grupos que menos leen las etiquetas, mientras que las mujeres con un nivel formativo alto y mayor poder adquisitivo son las que más se interesan por ellas.

Por su parte, el grupo que más tiempo reconoce dedicar a la lectura del etiquetado son las personas que conviven con pareja, pero sin hijos (34,8%) y las que viven solas (33%). Las familias que conviven con pareja e hijos dedican un tiempo medio entre 5 y 15 segundos (63,3%). 

Aunque una gran parte de los españoles reconoce no leer las etiquetas de los alimentos en el supermercado, tres de cada cuatro admiten que la información del etiquetado les influye mucho o bastante al hacer la compra. Además, un 16,5% muestra preocupación por la falta de información útil en las etiquetas.

Los consumidores desconocen los términos de las etiquetas

Los aspectos más valorados por los consumidores al leer las etiquetas son la fecha de caducidad o consumo preferente (68,9%), los ingredientes (64,6%) y la información nutricional (62,3%). Sin embargo, el 80% de los encuestados considera que la información de las etiquetas no es clara, y más de la mitad de los consumidores no entiende los términos técnicos empleados.

El estudio también destaca la falta de conciencia sobre las variaciones en los productos, como los caldos de pollo, donde un 44% de los consumidores desconocen las diferencias en el porcentaje de pollo que contiene, que pueden variar entre el 2% y el 33%.

«Es fundamental que los consumidores puedan entender fácilmente la información nutricional y los ingredientes de los productos que adquieren. Nosotros ya estamos llevando a cabo este esfuerzo, implementando etiquetas más transparentes y comprensibles», explica Fernando Fernández, presidente ejecutivo del Grupo Gallo. 

Ocho de cada diez consumidores consideran que la información de las etiquetas no es clara. Según el estudio, solo un 21,4% de los encuestados percibe la información como clara en general, mientras que un 45,3% la encuentra mayormente comprensible, aunque reconoce la complejidad de algunos términos. Un 29,6% señala que hay confusión en varias etiquetas, y un 3,8% las considera muy difíciles de entender.

Además, no todos los aspectos del etiquetado son igualmente valorados por los consumidores. La fecha de caducidad o consumo preferente es la información más relevante para el 57% de los encuestados, seguida por la cantidad de grasas saturadas (40,2%) y los carbohidratos y azúcares (34,9%). Otros elementos importantes son la ausencia de aditivos innecesarios (30,6%), la lista y porcentaje de ingredientes (28%) y el país de origen del producto (27,7%).

Las preocupaciones de los españoles por sus hábitos alimenticios

Nueve de cada diez españoles se preocupan por sus hábitos alimentarios. La preocupación es notablemente alta, con un 33% de los consumidores indicando que se preocupan mucho por lo que comen, mientras que un 58,8% lo hace bastante. Solo un 8,2% muestra poca o ninguna preocupación. Esta inquietud aumenta con la edad y es más pronunciada entre los grupos de mayor poder adquisitivo y aquellos que leen las etiquetas con frecuencia.

En cuanto a la edad, según el estudio presentado por Grupo Gallo, un 79,7% de los jóvenes entre 18 y 25 años se muestra bastante o muy preocupado por su alimentación, pero en el grupo de entre 56 y 70 años, el porcentaje sube al 95,8%.

A la hora de hacer la compra, las familias con hijos valoran principalmente el precio (65,6%) y los aspectos nutricionales (60,8%). Otros factores importantes son el sabor (46,4%), la recomendación de profesionales de la salud (20,7%), la marca (18,1%), la conveniencia (15,0%), la sostenibilidad (10,7%) y las recomendaciones de otros usuarios (5,8%).

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