Sabemos que la autonomía, los tiempos de carga y la tecnología son características que suelen ocupar buena parte de los anuncios de coches eléctricos, pero en esta ocasión, Volkswagen ha preferido llevar el lanzamiento del ID. Polo por otro camino y presenta sus funciones de confort a través del humor, con una campaña de Bernbach en la que el conductor se encuentra con situaciones inesperadas que sirven para explicar qué ofrece el nuevo modelo.
La propuesta creativa llega de la mano de uno de los coches en los que Volkswagen tiene más expectativas para recuperar el ritmo de ventas y acercar la movilidad eléctrica a un público amplio. El ID. Polo parte de unos 25.000 euros en su configuración básica y recupera un nombre que lleva décadas ligado a la compañía, una referencia que también está presente en el diseño de un vehículo pensado para el día a día.
Los extras que cobran vida
Christine Wolburg, CEO de Volkswagen, considera el ID. Polo un modelo clave para la marca y asegura que representa su intención de llevar la electromovilidad «al corazón de la sociedad». La campaña traslada esa ambición a un lenguaje mucho más cotidiano y utiliza las propias prestaciones del coche para construir escenas en las que el conductor parece tener a su disposición todo un equipo dedicado a hacerle el viaje más agradable.
Entre los anuncios aparece, por ejemplo, un violinista que parece encargado de acompañar el trayecto, aunque en realidad representa una de las funciones del vehículo. La misma idea se aplica a otros personajes que aparecen junto al conductor y que sirven para convertir los extras del ID. Polo en parte de la historia, en lugar de presentarlos como una sucesión de características técnicas.
«El ID. Polo ofrece muchos extras que no son habituales en su segmento», explica Wolburg, que destaca el uso del humor como una forma de mostrar el equipamiento del modelo de manera «simpática y memorable».
James Brown pone banda sonora al ID. Polo
La campaña también recurre a I Got You (I Feel Good) de James Brown en una de sus piezas, donde un conductor disfruta del trayecto con tanta comodidad que apenas presta atención a lo que sucede a su alrededor. La escena mantiene el tono desenfadado de la propuesta y refuerza la idea de que el Id. Polo está pensado para hacer más agradable una experiencia tan cotidiana como ponerse al volante.
El planteamiento de Bernbach deja la tecnología en un segundo plano y hace que sean las situaciones las que expliquen las funciones del coche.
El Polo también llega al coche eléctrico
El nombre del modelo aporta otra conexión con la historia de Volkswagen, ya que el ID. Polo recupera una denominación que forma parte del catálogo de la marca desde hace décadas y que sigue siendo reconocible para buena parte de sus conductores. El diseño mantiene esa familiaridad con una estética clásica y práctica, pensada para que el coche encaje en el uso cotidiano.
La filosofía del vehículo recoge algunos de los atributos que Volkswagen considera propios de la marca, como el diseño, la practicidad y una tecnología pensada para acompañar al conductor. Para Wolburg, el ID. Polo representa «lo que Volkswagen ha logrado con éxito durante décadas», con esos elementos adaptados ahora a la movilidad eléctrica.
Con el lanzamiento del ID. Polo, Volkswagen pone una de sus apuestas principales por el coche eléctrico en manos de una campaña que busca diferenciarse desde el humor y la cercanía.





