Social Media Marketing

Redes sociales: la droga del milenio que no se esnifa

Aunque los móviles, el mundo digital y las redes sociales se hayan convertido en algo cotidiano para todos nosotros, lo cierto es que para la mayoría el social media es ya una verdadera adicción.

Y, de la misma manera que el tabaco, el alcohol o las drogas tienen efectos perjudiciales en la salud, las redes sociales también. Puede que sus consecuencias no sean físicas, pero el uso excesivo de estos canales conlleva efectos a largo plazo a nivel psicológico y comportamental.

La nueva droga del mundo actual afecta sobre todo a los más jóvenes, a los llamados millennials, para quienes contar con un perfil en Instagram, Twitter o Facebook resulta vital para ser parte de la sociedad.

Conciben este mundo social como un lugar en el que comunicarse, entretenerse y relajarse y el hecho de recibir un follow, un like o un comentario les produce tanto placer como cualquier estupefaciente.

La principal consecuencia de buscar el placer en el mundo digital es el cambio de comportamiento que se produce en estos usuarios. El psiquiatra Tony Rao así lo expone en un artículo publicado en The Conversation.

"Su adicción significa pasar cada vez más tiempo online para generar sensación de placer y significa también que el social media es su principal actividad para conectar con otros al mismo tiempo que se dejan de lado otras tareas. Significa experimentar sentimientos negativos al reducir o parar la actividad en social media y reanudarla lo más rápido posible y está relacionado con la depresión y el sentimiento de soledad", asegura.

Asimismo, los millennials tienen la necesidad de estar constantemente comprobando los cambios que se producen en las redes y muchas veces "creen erróneamente que si las cosas van mal, tendrán apoyo de su comunidad online, a pesar de que sean un conjunto de completos extraños".

Otra de las consecuencias es que, mientras la mayoría de nosotros nos reflejamos a través de nuestros pensamientos, sentimientos y comportamientos para construir la imagen que tenemos de nosotros mismos, en las redes sociales la auto imagen se basa en las opiniones de otros.

El narcisismo de los millennials es notablemente superior al de las anteriores generaciones. El alcohol como forma de socialización ha sido sustituido por el social media. Ahora los jóvenes prefieren invertir su tiempo en el mundo virtual que en cualquier bar o discoteca.

Nos encontramos así ante un problema real que poco a poco va tomando forma, que se integra silenciosamente en la sociedad y que pocos consideran como una verdadera adicción con consecuencias dañinas.

Tampoco en su día la heroína o la cocaína eran el enemigo sino, tan solo una forma de socializar y, sin embargo, se llevaron a una generación por delante.

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