Historia de las marcas

Cuando las grandes marcas también fallan: 7 productos que se convirtieron en auténticos «fail»

De la New Coke de Coca-Cola al Apple Newton o el Ford Edsel: los lanzamientos más sonados que acabaron en fiasco.

ESCRITO PORPilar Abellán

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Las grandes marcas no llegan a lo más alto por casualidad. Detrás de productos como el iPhone, la Coca-Cola o la Big Mac hay años de innovación, estrategia y, sobre todo, una buena lectura de lo que quieren los consumidores. Sin embargo, ni siquiera las compañías más reconocidas, con millones de clientes y enormes presupuestos, tienen garantizado el éxito en todos sus lanzamientos.

Traer un nuevo producto al mercado requiere de mucho más que contar con una marca potente y una gran campaña. A veces, una idea que parece prometedora no consigue conectar con el público, no responde a una necesidad real o simplemente no cumple con las expectativas generadas.

La historia empresarial está repleta de compañías que se atrevieron a apostar por nuevas propuestas y salir de su zona de confort, para terminar convirtiéndose en auténticos fracasos. Decisiones equivocadas, productos adelantados a su tiempo o campañas que no consiguieron convencer al consumidor están detrás de algunos de los lanzamientos más sonados de la historia. 

Desde MarketingDirecto.com-MKD repasamos algunos de los mayores fails protagonizados por grandes compañías, y qué ocurrió para que aquellas ideas que parecían prometedoras terminarán resultando en auténticos fracasos empresariales.

Los productos más «fail» en la historia del marketing

1. New Coke de Coca-Cola: cuando el sabor original no tiene precio

La New Coke, lanzada por Coca-Cola en 1985 para recuperar cuota de mercado frente a Pepsi, se convirtió en uno de los mayores fracasos de marketing de la compañía. Tras modificar por primera vez en casi un siglo su receta, los primeros estudios parecían augurar éxito, pero los consumidores rechazaron rápidamente el cambio y exigieron el regreso de la fórmula original.

La presión fue tal que, tan solo 79 días después del lanzamiento, Coca-Cola recuperó su receta clásica tras haber invertido alrededor de 100 millones de dólares en el desarrollo de la nueva bebida. Aunque supuso un importante revés para la compañía, el error terminó reforzando el vínculo de los consumidores con la Coca-Cola original. 

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2. Nintendo resucita su mayor ‘fail’ después de 30 años: la Virtual Boy 

La Nintendo Virtual Boy buscaba llevar el 3D y la realidad virtual a los hogares cuando se lanzó en el año 1995. Sin embargo, su diseño incómodo, los mareos que provocaba y su elevado precio hicieron que apenas se vendieran 770.000 unidades. Con tan solo 22 juegos, Nintendo decidió retirar la consola del mercado apenas un año después de su lanzamiento.

Treinta años después, la marca ha decidido darle una segunda oportunidad. El 17 de febrero de 2026, la compañía lanzó una réplica de Virtual Boy para Nintendo Switch y Switch 2, que permite recuperar sus juegos clásicos mediante un accesorio inspirado en la consola original y disponible para los suscriptores de Nintendo Switch Online.

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3. La lasaña congelada de Colgate: ¿mito o realidad?

Colgate protagonizó uno de los casos más curiosos de extensión de marca al intentar adentrarse en el mercado de la alimentación. Durante los años 60, la compañía lanzó una línea de platos preparados bajo el nombre de Colgate Kitchen Entrees, con productos como pollo deshidratado y carne de cangrejo. La iniciativa no consiguió consolidarse y terminó siendo retirada del mercado.

Con el paso de los años, se popularizó la historia de una supuesta lasaña congelada de Colgate, presentada como uno de los grandes fracasos de la compañía. La famosa imagen del envase fue una reconstrucción realizada por el Museum of Failure, que posteriormente se convirtió en un ejemplo recurrente del riesgo que supone llevar una marca a una categoría completamente alejada de su origen, y de aquello con lo que los consumidores la relacionan.

4. Apple Newton: el padre conceptual del iPhone y el iPad

El Apple Newton, lanzado en 1993, prometía revolucionar la informática personal con funciones como el reconocimiento de escritura, el calendario, contactos y correo electrónico. Sin embargo, su elevado precio, su diseño poco práctico y, sobre todo, los constantes errores en el reconocimiento de escritura provocaron que los usuarios no respondieran como Apple esperaba.

Tras varios años intentando mejorar el dispositivo, Apple terminó retirándolo en 1998. Aunque el Newton fue un fracaso comercial, muchas de sus ideas anticiparon tecnologías que triunfarían años después con el iPhone y otros dispositivos móviles.

5. Premier de RJ Reynolds: el fiasco de los cigarrillos sin humo

En 1988, RJ Reynolds lanzó Premier, un cigarrillo que pretendía revolucionar el sector al generar mucho menos humo que los cigarrillos convencionales. Sin embargo, el producto tuvo una acogida desastrosa: era caro, difícil de encender y los consumidores se quejaban de su sabor, llegando a compararlo con plástico quemado.

Las ventas fueron tan bajas que Premier apenas duró un año en el mercado y acabó siendo retirado, provocando enormes pérdidas para la compañía. El caso se convirtió en un claro ejemplo de cómo una innovación técnicamente ambiciosa puede fracasar cuando no consigue ofrecer una experiencia que los consumidores quieran repetir.

6. El bálsamo labial de Cheetos

En 2005, Frito-Lay decidió llevar el característico sabor de Cheetos a un terreno bastante inesperado: el cuidado personal. La compañía lanzó un bálsamo labial con sabor y aroma a queso cheddar, una propuesta tan peculiar como difícil de encajar con los hábitos de los consumidores.

El producto no consiguió convencer al público, acostumbrado a bálsamos con sabores y aromas más agradables, como vainilla, cereza o menta. La combinación entre el cuidado de los labios y el intenso sabor a queso resultó poco atractiva y convirtió al bálsamo de Cheetos en uno de los lanzamientos más extraños y fallidos de la marca.

7. Ford Edsel, uno de los peores coches de la historia de la automoción

El Ford Edsel llegó al mercado en 1957 como una de las grandes apuestas de Ford para conquistar el segmento medio. La compañía invirtió enormes cantidades de dinero en su lanzamiento, acompañado de una potente campaña publicitaria, pero el coche no consiguió convencer a los consumidores. Su diseño, especialmente la polémica parrilla delantera, fue objeto de numerosas burlas desde el principio.

A los problemas de imagen se sumaron fallos mecánicos y de calidad, como una transmisión que se atascaba, puertas que no cerraban correctamente y un elevado consumo de combustible. Además, su lanzamiento coincidió con la recesión de 1958, cuando los compradores comenzaron a buscar vehículos más económicos. Ford terminó cancelando el proyecto en 1959, después de producir unas 110.000 unidades y acumular pérdidas de alrededor de 350 millones de dólares

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