Lo que la inteligencia artificial oculta tras el telón

La inteligencia artificial o el arte potencialmente siniestro de hackear a las personas

"La posibilidad de hackear (digitalmente) a las personas trae consigo implicaciones peligrosas y hasta distópicas", ha asegurado el historiador y escritor Yuval Noah Harari en OMR.

inteligencia artificialLa inteligencia artificial hacía otrora acto de presencia única y exclusivamente en la literatura y la ciencia ficción y hoy, sin que hayamos sido prácticamente conscientes de ello, esta tecnología es ya el pan nuestro de cada día.

Sobre la ubicua inteligencia artificial,sobre las posibilidades y las consecuencias de esta tecnología, ha pivotado precisamente la ponencia que el historiador y autor de bestsellers Yuval Noah Harari ha pronunciado hoy en el marco del festival Online Marketing Rockstars (OMR).

Harari ha comenzado su ponencia poniendo un inquietante dato sobre la mesa: la siniestra amalgama de “bio tech” e “information tech” significará que muy pronto los gobiernos tendrán suficientes datos en sus manos para hackear de manera sistemática a millones de seres humanos.

Pero la inteligencia artificial puede no sólo ser siniestramente útil para los gobiernos sino también por supuesto para las marcas, apostilla Harari. “Cuando era joven, no sabía que era gay. Hoy Coca-Cola lo sabe y podría utilizar eventualmente este dato para mostrarme chicos sin camiseta y convencerme de beber sus refrescos en lugar de los de Pepsi”, bromea el historiador y escritor.

La posibilidad de hackear (digitalmente) a las personas trae consigo implicaciones peligrosas y hasta distópicas. Un ejemplo de ello son las fake news y la habilidad de hacer llegar propaganda muy concreta a individuos también muy específicos”, advierte Harari.

Desde el punto de vista de Harari, el odio y el miedo emanados de las fake news son enfermedades en toda regla, como podrían serlo la gripe y el cáncer.

"Las tecnologías no son nunca deterministas"

Por otra parte, Harari tiene el pleno convencimiento de que el impenitente anhelo de los seres humanos de ser comprendidos por los demás será satisfecho en el futuro por las máquinas. “Tu esposo no entenderá cómo te sientes, pero sí lo hará, en cambio, tu casa inteligente”, profetiza Harari.

En el nuevo escenario que se avecina (en el que la inteligencia artificial afectará en buena medida a todos y cada uno de los recovecos de nuestras vidas) “no nos quedará otro remedio que redefinir nuestra propia humanidad. Y los conceptos por los que nos regimos tendrán también necesariamente que cambiar”, dice el historiador israelí. Quizás la autoridad que actualmente halla cobijo en las personas termine fugándose a los algoritmos, pronostica.

¿Debemos entonces temer (hasta casi llorar) a la inteligencia artificial que se cierne en el horizonte? No necesariamente, asegura Harari. “Podemos dejar atrás los peligros de las inteligencia artificial comprendiendo simultáneamente sus beneficios. Al fin y al cabo, las tecnologías no son nunca deterministas”, subraya Harari.

Quiero utilizar la tecnología con el propósito que yo deseo, no con el propósito que ésta me marca. No me considero un tecnófobo. La verdadera cuestión aquí es si queremos ser amos o siervos de la tecnología”, apunta.

Para ganar la batalla a los omnipotentes algoritmos, hay que apresurar el paso y tomarles la delantera. “Te tienes que conocer a ti mismo mejor que lo hace el algoritmo”, indica Harari.

Aun así, es más que evidente que en el futuro “el marketing estará centrado en influir en los algoritmos y no tanto en las personas”, presagia.

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