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El impacto del coronavirus en negocios de economía colaborativa

El inmenso desafío de empresas como Airbnb o Uber ante la nueva realidad

Las compañías englobadas en la llamada economía colaborativa tienen que navegar ahora en un entorno diferente y enfrentarse a innumerables retos para garantizar las medidas de higiene y seguridad y mantener la confianza de los consumidores.

economía colaborativa

La crisis del coronavirus está afectando significativamente a la gran mayoría de empresas, pero es indudable que hay algunas que van a sufrir un golpe aún mayor, enfrentándose a desafíos que afectan directamente a su modelo de negocio.

Es el caso de las empresas englobadas en la llamada economía colaborativa que tanta popularidad ha adquirido en los últimos años y que tiene que navegar ahora en un entorno diferente. Una realidad marcada por las medidas de distanciamiento social e higiene necesarias para evitar la propagación del coronavirus que son poco compatibles con sus negocios. A este reto se suman, además, los nuevos hábitos de las personas que han cambiado notablemente sus prioridades. Es el caso de compañías como Airbnb, Uber o Blablacar.

«Las empresas dedicadas a la economía colaborativa tomarán las más estrictas medidas de higiene, pero es complicado pensar, por ejemplo, de qué manera se puede mantener siempre limpio un espacio tan reducido como es el habitáculo de un coche. Máxime si tenemos en cuenta que ese coche cambia de manos constantemente, como ocurre con el carsharing», señala Manuel del Pozo en un artículo para su blog de Expansión en el que reflexiona sobre el que denomina como «el mayor reto» de la historia de estos negocios.

En este contexto, Airbnb ha decidido poner en marcha su Programa de Limpieza Avanzada. «En Airbnb estamos poniendo todo nuestro empeño en brindar apoyo a nuestra comunidad y ya nos estamos preparando para un futuro en el que los viajes deberán ir de la mano de ciertas medidas de precaución para proteger la salud de todos«, señalan desde la compañía de alquiler vacacional. La crisis ha tenido un fuerte impacto en Airbnb que, según recuerda del Pozo, solo en marzo tuvo que pagar 227 millones para compensar a los propietarios afectados por las cancelaciones. A raíz de esta situación sin precedentes, la empresa optó por dar un giro a su estrategia ofreciendo experiencias online.

En el caso de compañías como Uber, el panorama no es mejor. Al ver cómo se desplomaban las cifras de su negocio de vehículos de transporte, optará ahora por potenciar la división de reparto de comida a domicilio, Uber Eats, que se ha disparado un 50% desde el inicio de la crisis.

Por otro lado, el reto de mantener las medidas de seguridad e higiene necesarias es aún mayor en el caso de empresas de carsharing como Car2Go o Blablacar, tanto a la hora de evitar el contagio como a la hora de recuperar la confianza de los consumidores.

Todo parece indicar que en los próximos meses veremos cómo este tipo de negocios adoptan sus estrategias para adaptarse a una realidad muy diferente a la que marcaba el ritmo de los consumidores antes de la crisis.

 

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