Los community managers de KFC no tienen, como suelen expresarlo los más jóvenes, ningún miedo al éxito. Tampoco lo tienen al fracaso, ni a la polémica. La marca de pollo frito se mete en un berenjenal tras otro, especialmente en X (Twitter) y TikTok, y cada vez demuestra que su estrategia tiene buenos resultados porque sigue siendo una de las marcas más relevantes en redes sociales, así como premiadas en los galardones publicitarios más reputados.
En esta ocasión, ha coprotagonizado la trifulca Ryanair. La aerolínea también apuesta habitualmente por la picardía y el humor como herramientas para generar conversación en estos espacios digitales.
El pique entre KFC y Ryanair
Las redes sociales ya hablan de «beef» entre KFC y Ryanair, un concepto originario del cosmos del hip hop para aludir al enfrentamiento entre dos artistas (que normalmente, plasman en las letras de sus canciones) y que ahora se traslada al terreno del branding.
Esta vez, todo ha comenzado por una publicación en X de la marca del coronel Sanders, barnizada por el humor que les caracteriza. «KFC ofrecerá pollo frito a cambio de dinero», han asegurado, agregando imágenes de comida y de billetes y monedas de euro. El post ha caído en gracia, porque ya cuenta con casi 900 comentarios y cerca de 70.000 «me gusta».
Acto seguido, a la estela de su engagement y repercusión, Ryanair ha continuado la broma mencionado dicho tuit (en teoría, no deberíamos denominarlo ya así, pero el imaginario colectivo continua con esta inercia). La aerolínea ha agregado: «Noooo, nos robaron el modelo de negocio». Ante este mensaje, KFC les ha devuelto la pelota con un golpe: «La única diferencia es que nosotros no estafamos a la gente».
La sección de comentarios ha explotado en críticas, felicitaciones y carcajadas por la incredulidad ante un enfrentamiento tan directo entre marcas.
La estrategia irreverente de KFC
El posicionamiento de KFC es claro: mantenerse cerca de los consumidores jóvenes mediante el uso de sus códigos culturales. Atrás quedan estrategias serias de marketing de otras compañías, puesto que el idioma que mejor habla esta marca del segmento de la restauración es el lenguaje del humor. Su tono burlón, irónico e irreverente es ya parte de su sello de identidad.
Sus acciones virales, el uso de memes en el momento y contexto perfectos y los chistes bien traídos son apreciados por los usuarios de las redes sociales, que a menudo valoran positivamente sus contenidos en Instagram, TikTok o X.
Una ristra de compañías han tratado de emular su modelo para aproximarse a las nuevas generaciones, no siempre con el mismo éxito. Si no se dominan la dosis y los términos precisos, se corre el riesgo de caer bajo la acusación de dar «cringe» (vergüenza ajena).
No cabe duda de que, por el momento, KFC España sigue liderando las redes sociales con su ingenio, como arrojan los datos de un estudio Epsilon Technologies que sitúan a la marca de pollo frito en el podio por cuarto año consecutivo.





