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Elon Musk y Twitter: los 4 problemas del hombre de los 44.000 millones de dólares

Social Media MarketingElon Musk afrontará no pocos problemas en Twitter

Los problemas que se le vienen encima a Elon Musk tras la compra de Twitter

Elon Musk y Twitter: los 4 problemas del hombre de los 44.000 millones de dólares

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

Elon Musk llega a Twitter con el último objetivo de liberar el potencial de la red social, pero en el camino se topará probablemente con muchos obstáculos.

Elon Musk ha vuelto a demostrar al mundo una vez más que la palabra «imposible» no está definitivamente en su vocabulario. El lunes el empresario sudafricano anunciaba que adquiriría Twitter por 44.000 millones de dólares e impondría, por ende, su propia y controvertida visión a la red social del pajarito.

Sin embargo, el CEO de Tesla no lo tendrá fácil para dar forma al universo tuitero (muy cuestionable a ojos de muchos) que tiene en mente.

Musk llega a Twitter con el último objetivo de convertir la red de microblogging en bastión de la libertad de expresión, pero su estrechez de miras a la hora de contemplar la plataforma a la que acaba de echar el lazo podría ponerle en severos aprietos (a él y a la empresa en la que va a invertir un buen pellizco de su fortuna personal).

En un artículo para Horizont Santiago Campillo-Lundbeck disecciona los principales problemas que Elon Musk deberá afrontar en calidad de nuevo dueño de Twitter:

1. Elon Musk contempla fundamentalmente Twitter desde del punto de vista de un mero usuario

En Twitter Musk despliega un comportamiento muy similar al de Donald Trump. Para el sudafricano la red social es sobre todo y ante todo un canal de marketing extraordinariamente efectivo para sí mismo. Y la eficacia de ese canal emprende la cuesta hacia arriba cuando Twitter está a merced de menos restricciones.

Sin embargo, a diferencia de Trump, Musk hace gala de un excelente conocimiento de la experiencia de usuario digital. `Por eso será particularmente satisfactorio para él (en calidad de usuario extraordinariamente intensivo de Twitter) implementar en la red social de sus amores las funcionalidades que tanto ha echado en falta en los últimos años (un botón para editar tuit o liberar la plataforma de las garras de la publicidad).

Así y todo, lo que es bueno para el usuario individual no favorece necesariamente a la plataforma. Twitter se ha resistido, por ejemplo, durante mucho tiempo a la introducción de un botón para editar porque una funcionalidad de estas características podría dar alas a los trols y a la desinformación.

La red social del pajarito que a Musk le gustaría como usuario individual podría no ser una plataforma viable en el plano económico (y tampoco en el plano legal).

2. Musk no está bien avenido con la (impepinable) regulación de las redes sociales

El CEO de Tesla no tiene demasiado respecto a la política y las regulaciones que emergen de ella. Sin embargo, en calidad de todopoderoso CEO de Tesla y SpaceX Musk ha logrado hasta ahora concesiones por parte de la clase política (que ha hecho la vista gorda a sus excentricidades).

En el mercado de las redes sociales la situación es, no obstante, notablemente diferente. A nadie se le escapan, al fin y al cabo, los riesgos solapados al discurso de odio y las «fake news» que campan muchas veces a sus anchas en las plataformas 2.0.

Conviene recordar además que la nueva Ley de Servicios Digitales de la Unión Europea aspira a proteger más eficientemente a los ciudadanos de la desinformación y el odio que se cobijan en las redes sociales. Y en Estados Unidos crecen también las voces que reclaman una regulación más estricta de las plataformas digitales.

Todo ello hace suponer que en el futuro plataformas como Meta y Twitter deberán expandir de manera significativa sus herramientas de moderación para avenirse a las nuevas regulaciones. Y si Musk, que se define a sí mismo como un «absolutista de la libertad de expresión», traspasa todas las líneas rojas, deberá asumir (sí o sí) cuantiosas sanciones.

3. Musk no contempla Twitter como un negocio

Muchos contemplan la adquisición de Twitter por parte de Elon Musk como un mero capricho por parte del CEO de Tesla. Se trata, eso sí, de un capricho carísimo que deberá ser financiado mediante préstamos.

Puede que Musk sea multimillonario, pero su fortuna personal echa raíces sobre todo y ante todo en su cartera de acciones y no tanto en el dinero en efectivo, por lo que para financiar la compra de Twitter deberá endeudarse o en su defecto desprenderse de acciones de Tesla.

Parece, por lo tanto, que Twitter debería seguir ganando dinero en el futuro si no quiere convertirse en el talón de Aquiles del emporio de Elon Musk.

Sin embargo, Musk ya ha anunciado que le gustaría reducir el papel de la publicidad en Twitter. Y si sigue además adelante con su plan de cercenar las herramientas de moderación en la red social, muchos anunciantes terminarán percibiendo Twitter como un entorno publicitario nocivo.

El sudafricano quiere al parecer que el modelo de negocio de Twitter vire hacia las suscripciones, pero resulta casi imposible no recelar del éxito de este viraje en una plataforma en la que los usuarios están acostumbrados desde el principio de los tiempos a la gratuidad.

4. Musk podría ganarse la antipatía de los usuarios de Twitter

Que Musk esté empeñado en erigirse en abanderado de la libertad de expresión en Twitter es algo que hace tilín a muchos usuarios de la red social. Hay, no obstante, otro plan de Musk que podría ganarse la enemistad de la comunidad tuitera. A fin de cortar las alas al spam generado por los bots a Musk le gustaría autenticar todas y cada una de las cuentas de Twitter para asegurarse de que todos los usuarios de la red social son «personas reales».

Este plan recuerda un poco al cambio que Facebook implementó en su día para forzar a los usuarios de la red social a cambiar los nombres ficticios de sus cuentas por nombres reales. Aquel plan desembocó en altisonantes protestas por parte de los usuarios de Facebook (que afortunadamente se aquietaron rápidamente).

En Twitter las cosas son, no obstante, radicalmente diferentes y los usuarios aprecian mucho el anonimato en esta plataforma para poder expresar sus opiniones personales sin temor a represalias. Especialmente en países regidos por gobiernos autoritarios el plan que Musk tiene en mente para Twitter podría poner en peligro real a muchos usuarios gracias a la sencilla trazabilidad de todos sus mensajes. Y paradójicamente la libertad de expresión que Musk pretende espolear en Twitter podría verse severamente cercenada.

 

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