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«Si alguien entra, pide un café y no le gusta, todo lo demás pierde importancia», A. Velarde (East Crema)

Alberto Velarde. East Crema Coffee

Escrito por Valeria Rodriguez

Entrevistamos a Alberto Velarde, de East Crema Coffee, para descubrir cómo se construye una marca de café de especialidad.

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East Crema Coffee continúa escribiendo su historia con la apertura de su primera Coffee House en Espacio Movistar, ubicado en plena Gran Vía de Madrid, dando así un nuevo paso en su crecimiento al instalarse en uno de los espacios más emblemáticos de la capital. De esta manera, la marca de café de especialidad, busca acercar su propuesta a nuevos públicos y ofrecer una experiencia diferente en torno al café.

Desde su nacimiento en 2020, con su primer establecimiento en la calle Almirante de Madrid, East Crema Coffee ha ido construyendo una identidad propia, inspirada en la cultura japonesa y basada en el cuidado del producto, los espacios y la atención al cliente. Ahora, seis años después, esta nueva apertura supone una oportunidad para seguir expandiendo su concepto y explorar nuevas formas de conectar con los consumidores.

Para conocer las claves de esta apertura, cómo ha evolucionado la marca desde sus comienzos y qué estrategias seguirá para diferenciarse en un mercado del café cada vez más competitivo, desde MarketingDirecto.com- MKD hemos hablado con Alberto Velarde, CEO y fundador East Crema Coffee.

¿Qué representa este paso para la marca y por qué era el momento de darlo?

Para nosotros es una apertura que nos hace especial ilusión. Cuando empezamos en 2020, con nuestro primer local en la calle Almirante de Madrid, nunca imaginamos que seis años después íbamos a estar en un lugar como este.

Espacio Movistar es un proyecto muy interesante por todo lo que reúne en un mismo edificio y, sobre todo, porque nos permite llegar a personas que quizá todavía no conocen East Crema Coffee o que nunca se han acercado al café de especialidad.

Creo que también llega en un buen momento para nosotros. Hemos crecido mucho durante estos años, hemos aprendido de cada apertura y tenemos un equipo que nos permite afrontar proyectos cada vez más ambiciosos. Poder hacerlo en un edificio tan representativo de Madrid, además, tiene un significado especial.

¿Qué oportunidades ofrece esta ubicación y qué papel juega dentro de vuestra estrategia de crecimiento?

Gran Vía tiene algo que es difícil encontrar en otros lugares de Madrid: nunca deja de pasar gente y cada persona llega por un motivo diferente. Hay turistas, gente que trabaja por la zona, madrileños que salen de compras o que van al teatro. Y eso para nosotros es muy interesante.

Muchos de nuestros locales están en barrios donde hemos conseguido crear una relación muy cercana con los clientes. Hay personas que vienen prácticamente todos los días, conocemos lo que suelen pedir y acabamos formando parte de sus rutinas. En Gran Vía el público es muy diferente y eso también supone un reto.

Nos interesa mucho ver cómo funciona East Crema Coffee en un entorno así. Evidentemente, es una ubicación que nos da mucha visibilidad, pero no queremos estar en Gran Vía simplemente por estar. Queremos que quien entre descubra lo que hacemos y tenga ganas de volver.

¿Qué tiene esta nueva Coffee House que no encontramos en otros establecimientos de East Crema Coffee? ¿Qué experiencia queréis que viva el consumidor cuando cruce la puerta?

La principal diferencia es el propio espacio. No todos los días tienes la oportunidad de abrir una cafetería dentro de un edificio con tanta historia y que, además, hoy reúne propuestas culturales, tecnología y entretenimiento.

Eso hace que la visita sea un poco diferente. Puedes entrar a tomar un café y acabar descubriendo alguna de las actividades que se están celebrando en Espacio Movistar, o al revés, venir por otro motivo y encontrarte con East Crema Coffee.

Por lo demás, queremos que las personas encuentren lo mismo que en cualquiera de nuestros locales: buen café, una propuesta gastronómica cuidada y un equipo que sepa atenderte y hacerte sentir cómodo. Parece algo sencillo, pero para nosotros es fundamental.

Y hay algo que me gusta especialmente de esta apertura: la posibilidad de ofrecer un pequeño descanso en mitad de Gran Vía, que probablemente sea uno de los lugares con más movimiento de Madrid.

En una categoría tan competida como la del café ¿cómo se construye una marca capaz de diferenciarse?

Cuando empezamos, el café de especialidad no tenía ni de lejos la presencia que tiene ahora. Había proyectos muy buenos, por supuesto, pero todavía era un mundo bastante desconocido para mucha gente. Hoy la situación es completamente distinta y me parece una buena noticia. Cuantas más personas se interesen por el buen café, mejor para todos.

Nosotros siempre hemos intentado hacer las cosas a nuestra manera. Nos inspiramos mucho en la cultura japonesa, que conocimos durante nuestros viajes, y nos atrajo especialmente esa forma de cuidar los detalles, desde cómo se prepara un café hasta cómo se presenta o cómo se recibe a un cliente.

Pero tampoco creo que haya una fórmula mágica para diferenciarse. Puedes invertir mucho en interiorismo o tener una identidad de marca muy reconocible, pero si alguien entra, pide un café y no le gusta, todo lo demás pierde importancia.

Al final, lo que buscamos es que alguien que nos conoce en Madrid pueda entrar en un East Crema Coffee de Bilbao o Barcelona y reconocer esa misma forma de hacer las cosas. Y eso, a medida que creces, exige muchísimo trabajo.

El café es hoy un ritual y una forma de expresión ¿Cómo refleja East Crema Coffee estos nuevos hábitos en su propuesta de marca?

Creo que todos tenemos una relación bastante personal con el café. Hay quien necesita tomárselo nada más levantarse, quien lo disfruta tranquilamente después de comer y quien aprovecha ese momento para quedar con alguien. A mí me gusta mucho esa parte cotidiana que tiene.

Cuando viajábamos por Japón, una de las cosas que más nos llamaba la atención era precisamente eso: cómo algo tan sencillo como tomar un café podía convertirse en una experiencia tan agradable. No hacía falta que ocurriera nada extraordinario. Bastaba con un buen producto, un espacio en el que estar a gusto y alguien que preparara el café con cariño.

Eso es lo que hemos intentado traer a East Crema Coffee desde el principio. Nos gusta que la gente venga por nuestro café, pero también que se sienta cómoda pasando un rato en nuestros espacios.

Además, creo que el consumidor ha cambiado mucho. Ahora pregunta más, tiene curiosidad por los diferentes orígenes y métodos de preparación y sabe reconocer un buen producto. Nuestros baristas tienen un papel muy importante en ese sentido, porque pueden enseñar y recomendar sin que nadie tenga que sentirse un experto para pedir un café.

¿Qué aprendizajes les deja esta apuesta en la evolución del concepto East Crema Coffee?

Si algo hemos aprendido desde que abrimos nuestro primer local es que cada nueva apertura te enseña cosas que no habías previsto. Puedes planificarlo todo muchísimo, pero hasta que abres las puertas y empiezas a ver cómo responde la gente, no sabes realmente cómo va a funcionar un espacio.

En el caso de Espacio Movistar, estamos llegando a un público diferente y formando parte de un proyecto que va más allá de la restauración. Eso nos interesa especialmente porque nos permite probar otras formas de acercarnos a los consumidores.

También nos obliga a seguir mejorando. Una cosa es gestionar una cafetería y otra muy distinta es hacerlo cuando tienes establecimientos en varias ciudades y un equipo cada vez más grande. Hay muchas decisiones que antes tomábamos de una manera mucho más intuitiva y que ahora requieren otra organización.

Lo que sí tenemos claro es que queremos seguir creciendo, pero no a cualquier precio. East Crema Coffee nació porque nos apasionaba el café y porque teníamos ganas de compartir esa pasión. Seis años después, con todo lo que ha cambiado, eso sigue siendo lo que más nos importa.

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