Entrevistas

«La identidad de Shôko es una combinación de entretenimiento, cultura y visión a largo plazo» D. Muñoz (Shôko)

Hablamos con David Muñoz, gerente de Shôko Madrid y Shôko Barcelona, sobre el trabajo que sostiene dos de los proyectos más influyentes de la noche española

ESCRITO PORCarla Villa

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La evolución del ocio nocturno ya no se explica únicamente a través de la música o la fiesta, sino a través de la capacidad de construir experiencias completas que sean capaces de integrar servicio, seguridad, diseño, gastronomía, eventos, sostenibilidad y una identidad de marca reconocible. En esta entrevista exploramos cómo Shôko ha construido ese modelo y cómo ha logrado mantenerse en la élite internacional durante más de dos décadas Hablamos de liderazgo, de cultura urbana, de innovación, de reconocimientos y premios internacionales y de la importancia de anticiparse a lo que viene sin perder la esencia.

En este contexto, David Muñoz, gerente de Shôko Madrid y Shôko Barcelona, comparte la visión que sostiene dos de los proyectos más influyentes de la noche española, reconocidos con premios como The World’s 100 Best Clubs 2026 y el sello Triple Excellence. Su perspectiva combina criterio, experiencia y una comprensión profunda del sector nocturno, desde la programación musical hasta la integración gastronómica, pasando por la sostenibilidad y la construcción de marca.

¿Cómo defines la filosofía de la marca Shôko y qué elementos consideras que son clave para haber construido su liderazgo?

La filosofía de Shôko siempre ha sido el ir mucho más allá del concepto tradicional de discoteca. Para nosotros, la noche no empieza y termina en la música o la fiesta, sino que es una experiencia completa en la que intervienen la programación de artistas, el servicio, la seguridad, el diseño del espacio, la gastronomía, la atención al cliente y la capacidad de generar momentos memorables, experiencias únicas. Y todo ello, además, con una integración muy potente con el barrio, nuestro ecosistema.

Creo firmemente que una de las claves de nuestro liderazgo ha sido entender que el ocio nocturno es un sector muy vivo, muy cambiante, y que no puedes acomodarte nunca. Hay que escuchar al público, anticiparse a las tendencias y, al mismo tiempo, mantener una identidad clara y reconocible. Y la marca Shôko tiene una personalidad muy propia, que combina entretenimiento de primer nivel, cultura urbana, hospitality y una vocación internacional muy fuerte.

También ha sido fundamental la apuesta constante por la excelencia. En nuestro sector, liderar no significa solo llenar una sala; significa hacerlo bien, de forma consistente y con sentido, con estándares muy altos y con una visión a largo plazo. Esa ha sido siempre nuestra manera de trabajar, y seguirá siéndolo.

¿Qué visión tenía Shôko Barcelona cuando abrió en 2004 y cómo ha evolucionado hasta convertirse en el referente que es a día de hoy?

Cuando Shôko Barcelona abrió en 2004, la visión era crear un espacio disruptivo dentro de la escena de ocio de la ciudad. No queríamos ser solo un club, sino edificar un espacio de referencia, muy ambicioso, capaz de reunir gastronomía, eventos, música, lifestyle, público internacional y una ubicación privilegiada frente al mar. Desde el principio había una ambición clara: construir una experiencia que pudiera competir con los grandes referentes internacionales. Y que, además, fuera una marca, un emblema que pudiéramos llevar a otra ciudad con el músculo necesario, como luego hicimos en Madrid dos años después, en 2006.

Con los años, esa visión ha ido evolucionando a la par que lo ha hecho la ciudad. Barcelona es una ciudad global, muy conectada con el turismo, la cultura, la moda, la música y la gastronomía, y Shôko ha sabido evolucionar con ella. Hemos crecido en programación, en servicio, en propuesta culinaria, en sostenibilidad y en reconocimiento internacional.

Hoy Shôko Barcelona es un referente porque ha conseguido mantenerse en un altísimo nivel de exigencia durante más de dos décadas en un sector en el que todo cambia muy rápido. Eso solo es posible si tienes una marca sólida, un equipo comprometido y una voluntad permanente de innovar sin perder el sentido de identidad.

¿Qué significa para el equipo situarse como la séptima mejor discoteca del mundo en The World’s 100 Best Clubs 2026? ¿Qué impacto ha tenido en Shôko Madrid la obtención del distintivo Triple Excellence?

Para el equipo de Shôko Barcelona, situarnos como la séptima mejor discoteca del mundo es un orgullo enorme. No lo vivimos solo como un reconocimiento al club, sino como un reconocimiento a todas las personas que forman parte del proyecto: desde el equipo de sala hasta producción, nuestro equipo comercial, departamento de eventos, programación, seguridad, cocina, comunicación y dirección.

Estar en el top 10 mundial confirma que competimos en la élite internacional del ocio nocturno y refuerza algo muy importante: que Barcelona puede tener un club de referencia mundial con identidad propia. Nos consolida como el club número uno de la ciudad, lo que supone una responsabilidad todavía mayor.

En el caso de Shôko Madrid, el distintivo Triple Excellence ha tenido un impacto muy positivo porque avala tres aspectos fundamentales para nosotros: calidad, seguridad y excelencia. Ser la primera discoteca de Madrid en obtenerlo fue un hito muy importante. En la noche, la experiencia tiene que ser emocionante, pero también segura, profesional y bien gestionada. Responsable. Ese equilibrio es clave para construir confianza tanto con el público como con artistas, promotores, instituciones y marcas. Además, Shôko Madrid ha sido reconocida como mejor discoteca de la Comunidad de Madrid y la número 23 del mundo en ese mismo ranking.

¿Qué valor aporta el galardón Gastromoon a la experiencia de Shôko Barcelona y cómo es integrar la gastronomía en la identidad del club?

El galardón Gastroomoon aporta muchísimo valor porque reconoce una parte esencial de Shôko Barcelona: nuestra dimensión gastronómica. Muchas veces, cuando se habla de ocio nocturno, se piensa únicamente en la música o en la fiesta, pero en nuestro caso la experiencia empieza mucho antes y se mantiene durante gran parte del día, porque empezamos con el brunch y ofrecemos almuerzos y cena. El restaurante forma parte de la identidad del espacio, no son conceptos separados. Tenemos una gran experiencia organizando eventos, con mucho éxito, gracias a nuestros espacios camaleónicos, que se adaptan a cada necesidad de cualquier tipo de cliente. De forma complementaria, y como parte de la experiencia gastronómica, estamos desarrollando una propuesta de coctelería de alto nivel de la mano de Yerai Monforte y Ernesto Carneiro.

Esta integración es una forma de ampliar la experiencia del cliente. Puedes venir a cenar, disfrutar de una propuesta de fusión mediterránea y asiática, vivir el ambiente del paseo marítimo y después continuar la noche en el club sin cambiar de lugar, y además con una continuidad. Ofrecemos una experiencia completa. Y la gastronomía no es un complemento: es una puerta de entrada a la marca. Nos permite conectar con un público más amplio, elevar la percepción del espacio y reforzar esa idea de Shôko como un lugar donde pasan cosas desde por la mañana hasta la madrugada.

¿Cómo se puede compaginar el ocio nocturno con un modelo sostenible?¿Qué retos presenta la sostenibilidad en un entorno tan dinámico como es este?

Se puede y se debe compaginar, porque la sostenibilidad no es algo decorativo, sino un compromiso transversal que afecta a todas las áreas de un negocio . El ocio nocturno tiene un impacto evidente: energético, operativo, logístico y social. Precisamente por eso, los clubs tenemos la responsabilidad de revisar cómo trabajamos y de incorporar prácticas más conscientes y respetuosas.

En Shôko, el distintivo Biosphere supuso un paso muy importante porque nos ayudó a ordenar, medir y comunicar ese compromiso. Ser el primer club de Europa en obtenerlo fue una señal clara de hacia dónde queríamos ir. La sostenibilidad no puede ser un discurso vacío; tiene que materializarse en decisiones concretas: eficiencia energética, gestión de residuos, proveedores, procesos internos, sensibilización del equipo y relación con el medio ambiente. De la misma manera, seguimos la Agenda 2030, con lo cual cada año tenemos que ampliar y adaptarnos a las nuevas exigencias para continuar manteniendo el distintivo.

El gran reto es que la noche es muy dinámica y compleja. Trabajamos con grandes volúmenes de público, horarios intensos, mucha producción y una agenda cambiante. Pero precisamente por eso es tan necesario reducir la huella que dejamos. Por supuesto, son cambios que no podemos hacer de un día para otro, pero no hay vuelta atrás. Nosotros  estamos en proceso de reducir, también, nuestra huella de carbono a cero mediante la plantación de árboles en terrenos cedidos por el Ayuntamiento, y elegimos a nuestros proveedores con ese mismo compromiso.

¿Qué recuerdas de aquel concierto de Bad Bunny en 2017, su primera actuación en una discoteca de Madrid, y cómo surgió la idea de «La Residencia» durante su última y reciente visita a la capital?

Algo que define a Shôko es la apuesta por los talentos emergentes. Tenemos buen olfato para detectar el éxito. Y con Benito, lo tuvimos claro. En aquella actuación hubo una energía especial. Aún no era la superestrella global que es hoy, pero se notaba la conexión con el público y esa manera de aunar cultura y pertenencia con unos ritmos que derriban fronteras, pero que tienen muchísima pertenencia latina.

Para Shôko Madrid, haber acogido aquella actuación fue una prueba de algo que siempre ha formado parte de nuestro ADN: estar atentos al talento antes de que explote. La programación no consiste solo en traer grandes nombres, sino también en tener intuición, escuchar lo que está pasando en la calle y detectar hacia dónde se mueve la cultura.

«La Residencia» nació precisamente como un guiño a esa historia compartida y al momento actual de Bad Bunny en Madrid. Si en 2017 Shôko fue testigo de una etapa inicial de su carrera, ahora queríamos acompañarle en sus conciertos con una serie de noches especiales, conectadas con la energía del dembow, la cultura latina y todo lo que representa hoy ese fenómeno. Fue una forma de celebrar el presente, pero también de recordar que Shôko ya estuvo ahí cuando todo empezaba. Por eso nos consideran la cuna del reggaetón en España.

¿Cuáles son los próximos objetivos de Shôko Barcelona y Shôko Madrid?¿Qué nuevos proyectos o colaboraciones están en camino?

Nuestros próximos objetivos pasan por seguir elevando la experiencia en ambas ciudades, en la expansión de la marca a otras ciudades de referencia, en no quedarnos cómodos, ir siempre arriba y a por más siendo quienes somos. Shôko Barcelona y Shôko Madrid son proyectos con identidades propias, pero comparten una misma visión. Por eso, estamos trabajando en nuevas colaboraciones con artistas, promotores y marcas, además de proyectos que conectan música, gastronomía, eventos, cultura urbana y entretenimiento. El futuro es de quienes puedan no solo ofrecer planes o actuaciones, sino de articular experiencias con sentido y coherencia. Ahí es donde Shôko quiere seguir liderando y marcando la tendencia.

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