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La campaña BDSM de Balenciaga sigue trayendo cola: el fotógrafo que la rubricó recibe amenazas de muerte

AnunciantesImagen de la campaña de Balenciaga fotografiada por Gabriele Galimberti

El fotógrafo de la campaña BDSM de Balenciaga recibe amenazas de muerte

La campaña BDSM de Balenciaga sigue trayendo cola: el fotógrafo que la rubricó recibe amenazas de muerte

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

Gabriele Galimberti, el fotógrafo de la controvertida campaña BDSM de Balenciaga, asegura que ha recibido amenazas de muerte como consecuencia del escándalo.

La polémica emanada de la campaña BDSM de Balenciaga se ha convertido en una suerte de «culebrón» que suma cada día nuevos capítulos. Gabriele Galimberti, el fotógrafo que tomó instantáneas de niños y niñas de corta edad junto a osos de peluche de inspiración «bondage», asegura que ha recibido amenazas de muerte como consecuencia del escándalo propiciado por una de las campañas más controvertidas de los últimos tiempos.

«Recibo mensajes como ‘Sé dónde vives’, ‘Vamos a matarte a ti y a tu familia’, ‘Vamos a quemar tu casa’ o ‘Deberías quitarte la vida, puto pedófilo'», afirma Galimberti en declaraciones a The Guardian. De acuerdo con el fotógrafo italiano, el 90% de estos tales mensajes los rubrican personas oriundas de Estados Unidos.

Galimberti colaboró con Balenciaga en la campaña en la que niños y niñas posaban junto a osos de peluche de «look» sadomasoquista, pero fue completamente ajeno a otra campaña de la firma de lujo (puesta también en la picota) en la que aparecían documentos judiciales sobre la pornografía infantil. Sin embargo, de una y otra campaña se habla en la redes sociales como si fuera una única campaña, lo que ha llevado a mucha a gente a asumir que Galimberti firmó ambos trabajos.

Gabriele asegura que no tuvo control alguno sobre los artículos desplegados en el set

El fotógrafo transalpino se lamenta de que los medios de comunicación hayan tomado las imágenes de la discordia y haya informado sobre ellas como si pertenecieran a una única campaña. Por ello ha tomado la determinación de demandar a cuatro medios de comunicación por alentar el equívoco.

Galimberti enfatiza además que no tuvo control alguno sobre los objetos desplegados durante la sesión fotográfica en la participó para la firma Balenciaga. «Soy un fotógrafo documental. Fotografío lo que encuentro allí donde voy. Para mí es totalmente indiferente si la habitación es roja o amarilla». apostilla.

En un comunicado publicado en Instagram el pasado 22 de noviembre Balenciaga anunció que tomaría acciones legales «contra los responsables de la creación del set y la inclusión de objetos no aprobados en nuestra campaña de primavera-verano 2023».

A continuación, Galimberti declaró solo un día después en Instagram, el 23 de noviembre, que no había estado involucrado en modo alguno en las decisiones relativas a la inclusión de determinado objetos en la campaña de la discordia.

Balenciaga y su director artístico Demna Gvasalia terminaron disculpándose públicamente por el «faux pas» y asumieron responsabilidades por las imágenes, pero Galimberti asegura que la tardía respuesta de la firma de origen español ha menoscabado su propia reputación.

«Escribo emails a Balenciaga todos los días diciéndoles que la gente me está buscando y quiere matarme para que hagan algo al respecto», explica Galimberti. Sin embargo, la única respuesta por parte de la firma ha sido sugerir al fotógrafo que haga privada su cuenta en Instagram para limitar el número de mensajes amenazantes.

Galimberti asegura que su sesión de fotos para Balenciaga estuvo extraordinariamente controlada en todo momento por la firma, tanto que antes de fotografiar a los niños se hicieron previamente instantáneas de los sets con maniquíes.

«Tomamos algunas fotografías y entonces las fotos viajaron desde mi cámara al ordenador de alguien que las remitió a los cuarteles generales de Balenciaga», explica Galimberti. «Cuando teníamos le visto bueno por parte de la marca, simplemente reemplazábamos al maniquí por un niño de carne y hueso», añade.

El fotógrafo transalpino desconoce si la persona responsable de la aprobación de las fotografías fue o no Demna Gvasalia, pues no habló con él directamente en ningún momento.

Durante la sesión nadie relacionó a los osos de peluche con prácticas sadomasoquistas

Los modelos empleados en la sesión de fotos eran hijos de empleados de Balenciaga que acompañaron en todo momento a los pequeños durante el «shooting». Y ninguno de los progenitores puso el grito en el cielo al contemplar los osos de peluche con los que iban a posar sus vástagos. «Cuando vieron los osos de peluche, todos dijeron que eran de estética ‘punk’. Nadie mencionó que fueron de inspiración BDSM«, asevera Galimberti.

El fotógrafo no vio tampoco nada de malo en los osos de peluche, cuya estética identificó como «punk». «Sé reconocer si estamos yendo demasiado lejos, pero en esa ocasión confié en ellos y no vi realmente nada malo», subraya.

Es la primera vez que Galimberti trabaja en una campaña de moda. El fotógrafo debe principalmente su fama a «Toy Stories», una serie de fotografías en la que varios niños posan junto a sus juguetes. En otro proyecto, «The Ameriguns», publicado en 2020, Galimberti fotografió a ciudadanos estadounidenses junto a sus armas de defensa personal. Esta serie de instantáneas se hizo viral en la red de redes.

«No es la primera vez que estoy en el ojo del huracán», confiesa Galimberti. «Cuando publiqué el proyecto ‘The Ameriguns’, la gente me acusó de ser un loco demócrata que odiaba las armas, pero en aquel caso estaba listo para defenderme de las acusaciones y proclamar que efectivamente estaba en contra de las armas. Pero, cuándo alguien te acusa de pedófilo, ¿cómo puedes realmente defenderte?«, denuncia.

El fotógrafo admite que aceptó el encargo de Balenciaga porque los emolumentos eran 20 veces superiores a los que percibe habitualmente por trabajos de naturaleza documental. No obstante, aceptar el encargo ha terminado costando muy caro a Galimberti, que dice haber perdido varios trabajos desde su colaboración con Balenciaga, incluyendo un encargo para National Geographic y una exposición.

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