Puesto a elegir entre anuncios alumbrados por humanos de carne y hueso y campañas generadas de manera sintética, el consumidor se decanta mayoritariamente por la primera opción. Sin embargo, el recelo que despertaba otrora en el consumidor la publicidad creada con IA se ha contraído notablemente en el transcurso del último año, según se desprende de un reciente estudio llevado a cabo en Estados Unidos por la empresa de investigación de mercados Ipsos.
Cuestionados por el tipo de publicidad en la que se muestran más predispuestos a depositar su confianza, el 44% de los consumidores responden que se muestran más predispuestos a confiar en los anuncios creados por personas de carne y hueso. Se trata de una proporción muy similar a la del año pasado, cifrada en un 43%.
Un porcentaje igualmente elevado de consumidores, el 37% (idéntica proporción que en 2025), da cuenta de su disposición a confiar en los anuncios generados por seres humanos con el soporte de la IA.
Por su parte, al 31% de los consumidores no les duelen prendas a la hora de confiar a la IA a secas (sin la mediación de personas de carne y hueso) la creación de campañas de publicidad. Estamos ante una proporción sustancialmente más elevada que el año pasado (24%), que evidencia que la suspicacia del consumidor en relación con la publicidad generada con IA está retrocediendo.
Cada vez más consumidores confían en la IA para alumbrar campañas de publicidad sin supervisión humana
Un informe publicado a principios de este año por la Universidad de Columbia revelaba además que la publicidad con IA puede igualar y en algunos casos incluso mejorar la eficacia de los anuncios que llevan la rúbrica de personas de carne y hueso.
Si bien la confianza del consumidor en la IA para la generación de anuncio ha desplegado las alas en el transcurso del último año, en otras áreas esta tecnología no logra vencer de manera tan clara sus recelos (al menos cuando ésta ejecuta tareas de manera completamente autónoma sin el apoyo de personas de carne y hueso).
En los últimos doce meses ha decrecido, no en vano, la confianza del consumidor en la IA para asumir en solitario tareas como la evaluación de la eficacia de nuevos medicamentos (que bajó del 13% al 11%), el control del tráfico aéreo (que pasó del 11% al 8%) y la identificación de potenciales actividades criminales (que menguò del 20% al 16%).
Sí aumentó, por el contrario, en el último año la confianza del consumidor en la IA para analizar datos de negocio (27% vs. 30%), diseñar itinerarios de vacaciones (23% vs. 25%), diseñar nuevos productos y servicios (18% vs. 21%), seleccionar candidatos para puestos de trabajo (16% vs. 15%) y alumbrar películas para plataformas de vídeo en streaming o para su desembarco en las salas de cine (13% vs. 14%).





