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El videojuego en España supera los 1.460M €, pero la financiación sigue siendo su gran enemigo

La industria del videojuego español facturó 1.464 millones en 2024, pero la financiación, la IA y la inversión marcarán su futuro.

Videojuegos Español

ESCRITO PORValeria Rodriguez

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Mientras la industria global del videojuego continúa inmersa en una etapa marcada por despidos, cierres de estudios y una mayor dificultad para acceder a financiación, el desarrollo de videojuegos en España mantiene el crecimiento, aunque con claros síntomas de desaceleración. Esa es una de las principales conclusiones del Libro Blanco del Desarrollo Español de Videojuegos 2025, elaborado por DEV (Asociación Española de Empresas Productoras y Desarrolladoras de Videojuegos y Software de Entretenimiento), que vuelve a dibujar una industria resiliente, pero consciente de que necesita nuevos estímulos para seguir siendo competitiva.

Durante 2024, los estudios españoles alcanzaron una facturación de 1.464 millones de euros, un 2,7% más que el año anterior. El empleo también continuó creciendo hasta situarse en 10.508 profesionales, aunque el incremento del 2,4% representa el avance más moderado registrado en los últimos años. Aun así, el sector mantiene uno de sus principales activos como la estabilidad laboral, con un 90% de contratos indefinidos.

Un ecosistema madurado pero fragmentado

España cuenta actualmente con 820 estudios activos, aunque únicamente 500 están constituidos formalmente como empresa. Otros 320 continúan desarrollando su actividad sin haberse constituido, mientras que DEV identifica alrededor de 200 estudios inactivos y con riesgo de desaparición.

El mapa de desarrollo nacional sigue concentrándose en cuatro grandes polos: Cataluña y la Comunidad de Madrid reúnen cerca del 57% de los estudios españoles, seguidas de Andalucía y la Comunidad Valenciana. Sin embargo, detrás de este crecimiento se tiene que la enorme mayoría del tejido empresarial está formada por pequeñas compañías, una realidad estructural que apenas cambia.

Otro dato es que más de la mitad de los estudios factura menos de 200.000 euros anuales y cuenta con menos de cinco empleados. En el extremo opuesto, apenas un 1% de las empresas supera los 50 millones de euros de ingresos, aunque ese reducido grupo concentra más de la mitad de la facturación de toda la industria española.

Esta dualidad refleja uno de los principales retos del sector de transformar un ecosistema con gran capacidad creativa en una industria con empresas de mayor tamaño y músculo financiero.

LA IA se convierte en un debate estratégico

Si hay un asunto que atraviesa buena parte del informe es la IA generativa, que actualmente ya no se puede tomar en cuenta como una tecnología experimental, porque lo cierto es que ya forma parte de la actividad cotidiana de más de la mitad de los estudios españoles, que la emplean principalmente para optimizar procesos de producción y desarrollo.

Sin embargo, también es cierto que su incorporación sigue creando muchas disputas, ya que el sector aparece prácticamente dividido entre quienes consideran que supone una oportunidad para aumentar la productividad y quienes alertan sobre sus posibles efectos en el empleo creativo, la propiedad intelectual o la calidad de los contenidos.

La falta de una estrategia clara también queda patente en las propias empresas, teniendo como uno de los resultados que una parte importante de los estudios reconoce que todavía no dispone de políticas internas específicas para regular el uso de estas herramientas.

Es así como, la IA comienza a perfilarse como un elemento de competitividad empresarial cuya adopción deberá equilibrarse con la protección del talento humano, uno de los principales valores diferenciales de la industria española.

La financiación continúa siendo el gran cuello de botella

La financiación sigue ocupando el primer puesto entre las preocupaciones para los estudios españoles. La ralentización de la inversión internacional y la mayor cautela de publishers e inversores han complicado el acceso a la capital necesario para sacar adelante nuevos proyectos. Esta situación resulta especialmente delicada para los estudios independientes, que constituyen la mayor parte del tejido empresarial nacional.

Tomando en cuenta todo ello, la dependencia de recursos propios continúa siendo elevada, mientras que buena parte de las compañías considera que un escenario prolongado de crisis podría comprometer seriamente su viabilidad durante los próximos meses.

De igual manera, una de las principales reivindicaciones recogidas en el Libro Blanco vuelve a ser la creación de un incentivo fiscal específico para la producción de videojuegos, similar al que ya existe para otras industrias culturales como el cine o el audiovisual. Según DEV, una medida de este tipo permitiría atraer inversión nacional e internacional, impulsar proyectos de mayor presupuesto y fortalecer la posición competitiva de España frente a otros mercados europeos que ya cuentan con este tipo de ventajas fiscales.

Una industria con vocación internacional

Aunque España continúa siendo el principal mercado para los videojuegos desarrollados en nuestro país, el negocio mantiene una clara orientación exterior. Más de la mitad de la facturación procede ya de mercados internacionales, con Norteamérica y el resto de Europa como principales destinos.

Este perfil exportador convierte al videojuego en una de las industrias creativas españolas con mayor capacidad para generar valor fuera de nuestras fronteras. Sin embargo, el informe insiste en que para consolidar esta posición será necesario reforzar tanto las herramientas de financiación como las políticas de internacionalización y el desarrollo de un ecosistema nacional de inversión y publishing que reduzca la dependencia de actores extranjeros.

El libro Blanco ha dejado en claro que la industria española ha demostrado ser resistente incluso en uno de los momentos más complejos para el videojuego mundial, pero esa resiliencia podría no ser suficiente para sostener el crecimiento futuro.

La consolidación de empresas de mayor tamaño, el acceso a financiación especializada, la atracción de inversión, la incorporación responsable de la IA y la creación de un marco fiscal competitivo aparecen como los grandes retos para una industria que aspira a dejar de ser únicamente un referente creativo para convertirse también en un actor de mayor peso dentro del mercado internacional.

El desarrollo de videojuegos en España continúa avanzando, pero el siguiente nivel dependerá menos del talento (que ya ha demostrado sobradamente tener) y más de la capacidad del ecosistema para ofrecer a sus estudios las condiciones necesarias para competir en igualdad de condiciones con los principales mercados europeos.

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