Mark Cuban, empresario estadounidense, propietario de los Dallas Mavericks y presidente de HDNET, ha analizado en su blog cuatro causas del fracaso de Facebook y las consecuencias que éstas tendrán sobre el negocio de Mark Zuckerberg y la bolsa.
1. Se acabaron los inversores individuales en Wall Street.
Fueran cuales fueran las impresiones positivas que los inversores tenían de la salida a bolsa, o del mercado de valores en general, éstas se ha desplomado. Cuando los asesores y especialistas, apoyados por todos los medios, hablan de lo enorme, y fructífera, que será la salida a bolsa de Facebook y ocurre todo lo contrario, se acabó. La confianza en los mercados se ha destruido y muchos ya empiezan a plantearse que es más seguro dejar el dinero en el banco y, si quieren jugar, apostarlo en un casino.
2. La burbuja de Silicon Valley está a punto de explotar, pero no por lo que se cree.
Históricamente una salida a bolsa es una forma de llevar las acciones a los inversores externos. La gente a la que no se había vendido, asignado o garantizado acciones sólo podían participar en una empresa a través de los mercados públicos, pero esto ha cambiado con los mercados secundarios. Ahora, personas externas a una organización pueden comprar acciones con poca liquidez pero, cuando esto ocurre, el precio empieza a subir.
Esto es exactamente lo que ocurrió con Facebook. Los inversores empezaron a adquirir acciones en mercados secundarios, elevando el precio de los valores. Cuando llegó el momento de la salida a bolsa, había que establecer un precio mayor al del mercado secundario. Además, aquellos que compraron en el mercado secundario privado, y aumentaron el precio de los valores que querían, ya no estaban interesados en adquirir en el mercado abierto, a pesar de que en el momento de la salida a bolsa eran considerados como futuros inversores. Evidentemente estos inversores no deben estar muy satisfechos tras ver cómo el precio de sus acciones se desplomaba tras la salida a bolsa de Facebook.
3. Los analistas y expertos que tratan de convencer a sus clientes de que unas acciones que no ofrecen dividendos valen la pena, se equivocan.
Se trata de una cuestión de oferta y demanda. En el caso de Facebook se puso a la venta una cantidad enorme de acciones. Demasiada oferta. Y la valoración deja de tener importancia. Se cree que los compradores tratarán de determinar el valor de las acciones antes de comprar o vender y así poder tomar una decisión racional. Pero la experiencia ha demostrado que eso no ocurre.
4. El móvil va a aplastar a Facebook.
La lógica apunta a que la caída de la valoración de Facebook se debe a sus problemas en el ámbito móvil. No pueden ofrecer los juegos que hay en la versión web, ni las mismas oportunidades publicitarias o de branding. Cada vez hay más usuarios que navegan a través de sus smartphones o tablets, haciendo que decaiga el uso de ordenadores. Y la industria no deja de buscar las oportunidades y el espacio para ocupar un hueco en el nuevo consumo de los usuarios.
El problema es que el móvil es un entorno limitado y los mismos problemas a los que se enfrenta Facebook también abruman a otras compañías basadas en un modelo publicitario como Google o Facebook. Si el móvil va a reemplazar al ordenador, quizás los anunciantes deban empezar a buscar otros soportes en los que invertir ya que los smartphones y los tablets todavía no ofrecen la efectividad que se desea, y los ordenadores están desapareciendo del consumo online.