Marketing

Por qué el "employee advocacy" podría destronar al influencer marketing

El "employee advocacy" hinca el colmillo al influencer marketing (y lo deja seco)

Pese a que el influencer marketing se ha convertido últimamente en la mano derecha de los marketeros, el "employee advocacy" llega dispuesto a arrebatarle la corona.

employee advocacyEl influencer marketing se ha convertido en los últimos tiempos en amigo íntimo de las marketeros, que admirados por la eficacia de la disciplina más “in” del momento la incorporan en todos  (o casi todos) sus planes de marketing.

Sin embargo, hay una disciplina alternativa al influencer marketing, el denominado “employe advocacy” (que incita a los empleados a compartir recomendaciones de las empresas para las que prestan sus servicios en las redes sociales), que podría arrebatar el trono (si así se lo propone) al poderoso dúo formado por influencers y marcas.

Según un reciente estudio de la empresa de software Sprout Social, el 71% de las marcas utiliza ya a sus propios empleados en calidad de prescriptores o tiene previsto hacerlo en el futuro. En cambio, sólo el 19% de los marketeros consultados en su informe por Sprout Social dispone de presupuestos suficientemente abultados como para invertir en el influencer marketing (que es habitualmente una fórmula bastante más cara que el “employee advocacy”).

De acuerdo con Sprout Social, el viraje del influencer marketing (en su vertiente más tradicional) hacia el “employee advocacy” está en realidad en sintonía con los gustos del consumidor.

No en vano, el 61% de los consumidores se muestran más proclives a buscar información (con la vista puesta en la compra) sobre productos y servicios que sus amigos recomiendan en las redes sociales. Este porcentaje desciende, en cambio, hasta el 36% cuando las recomendaciones llevan la rúbrica de influencers y “celebrities”.

El “employee advocacy” es una fórmula potencialmente más eficiente desde el punto de vista de los costes que el influencer marketing a la hora de pertrecharse de la autenticidad que el consumidor busca desesperadamente en las redes sociales.

Cuando los empleados se convierten en prescriptores, la imagen de las empresas gana en autenticidad, una autenticidad que emana de la familiaridad de los trabajadores (convenientemente metamorfoseados en influencers) con las marcas y los objetivos de los que éstas están pertrechadas.

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