Digital

El floreciente despertar del fenómeno podcast

El podcast, una cenicienta con ínfulas (totalmente justificadas) de princesa

podcastNo son unos advenedizos en el universo digital, pero los podcasts, que coparon un buen número de prometedores titulares en la década de 2000 para caer después en el olvido, están protagonizando un resurgir que puede convertirlos, con unos cuantos años de retraso, en las deslumbrantes estrellas que estuvieron siempre abocados a ser.

Gracias a la creciente popularidad de los altavoces inteligentes y también de los auriculares inalámbricos, los podcasts están floreciendo a un ritmo meteórico.

Según datos del Estudio General de Medios (EGM), el consumo de podcasts en España representa tan sólo el 1,6% de la escucha total de radio. No obstante, y pese a estas raquíticas cifras, todo apunta a que el fenómeno del “podcasting” saldrá tarde o temprano del cascarón en nuestro país.

Poco antes de Navidad Apple lanzó un servicio de analíticas para su plataforma de “podcasting” (líder hoy por hoy en el mercado). Gracias a este servicio de nueva hornada, los autores de podcasts tienen por primera vez la posibilidad de acceder a estadísticas sobre los hábitos de consumo de su audiencia.

Y aun cuando los más críticos temen que, cómodamente apoltronados en las estadísticas, los autores de podcasts puedan acabar obsesionándose con el “engagment” para alumbrar única y exclusivamente contenidos con la vista puesta en las masas, lo cierto es que el universo del “podcasting” andaba necesitado de métricas (que contribuirán en último término a la profesionalización del sector).

Que los podcasts tienen madera de “hype” lo demuestra además otra noticia. Hace poco Audible, el servicio de audiolibros de Amazon, anunció su intención de ampliar a lo largo de este año su catálogo de podcasts (inaugurado en noviembre de 2017). De este portfolio formarán parte emisiones de corte periodístico en directo (muy cercanas en cuanto a formato a la radio de toda la vida).

Por otra parte, Spotify, líder indiscutible en el mercado de la música en streaming, trabaja desde hace tiempo para convertirse en un “player” de peso en el universo del “podcasting”. Y hace muy poco se sacaba un as de la manga, Spotlight, a fin de enriquecer y complementar la experiencia auditiva de podcasts, audiolibros, noticias y otros contenidos de audio.

La barrera, antaño infranqueable, que separaba en compartimentos estancos a la música en streaming, al “podcasting”, a las audiolibros y la radio convencional, se está diluyendo hasta convertirse en casi inexistente.

Al fin y al cabo, el usuario lo que desea es tener un acompañamiento sonoro a la hora de emprender actividades cotidianas. Y para él el nombre que adopta ese acompañamiento sonoro es en realidad lo de menos.

A diferencia de los contenidos audiovisuales, los contenidos en formato audio pueden consumirse solapándose con otro tipo de actividades. Y si se saca a estos todo su jugo, el tiempo invertido por el usuario en tales formatos y también su predisposición a rascarse el bolsillo en ellos pueden ser absolutamente brutales, asegura Martin Weigert en un artículo para T3N.

La pujanza, absolutamente incontenible, de los podcasts y contenidos aledaños pone algunas preguntas sobre la mesa. ¿Cambiará el consumo de la radio tradicional con la creciente oferta de contenidos en formato audio disponibles para ser consumidos a través de los dispositivos móviles? ¿Acabarán los podcasts y compañías pegando un mordisco (desde el punto de vista del tiempo invertido en ellos) a los todopoderosos contenidos audiovisuales?

El vídeo es un indudablemente un hueso duro de roer, pero quizás y gracias a la necesidad del usuario de aprovechar al máximo el escasísimo tiempo disponible (haciendo varias cosas a la vez), el audio acabe por ensombrecer, aunque sólo sea un poco, al vídeo.

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