Social Media Marketing

La entrada en vigor del RGPD complicará, aún más, el negocio de Facebook

Por qué "el caso Facebook" es solo un spoiler de la gran película que está por llegar

A pesar de la polémica de la filtración de datos de Facebook, esta situación solo es un adelanto de la nueva y compleja etapa que llega a la industria digital con la entrada en vigor del RGPD.

psicosisDesde que estallara el caso Facebook sobre la supuesta filtración de datos de hasta 50 millones de usuarios de la red social y de su uso por parte de la compañía Cambridge Analytica con fines propagandísticos, han sido muchos los que se han llevado a la cabeza.

Empezando por los usuarios que han emprendido una campaña, sí, en social media, que bajo el hashtag #deletefacebook llama al boicot de la plataforma. De poco han servido las explicaciones del CEO de la compañía, Mark Zuckerberg que ha salido al paso de las acusaciones, entonando el mea culpa.

Sin embargo, sus palabras no han convencido a los inversores cuya desconfianza se dejaba notar esta semana en Bolsa, donde las acciones de la compañía se desplomaron hasta un 7%.

Tampoco los medios parecen apoyar a la red social que se ha visto envuelta en demasiadas polémicas a lo largo del 2017 y las críticas por parte de las grandes y pequeñas cabeceras no han dejado de lloverle. Si a esto le sumamos las “puñaladas” que la plataforma ha dado durante años a los medios de comunicación, arrebatándoles el control de sus contenidos y obstaculizando la monetización, la situación se vuelve más tensa que nunca.

Pero esta no es ni la primera, ni la segunda, ni la tercera vez que salen a la luz los trapos sucios de la compañía. De hecho, su política de opacidad con respecto a los datos y por la que se ganó el apodo de “walled garden”, ha sido ampliamente atacada por parte de la industria publicitaria cuyas inversiones se han realizado prácticamente a ciegas durante todo este tiempo.

Poco a poco Facebook ha ido ganándose enemigos que abarcan desde los medios, los anunciantes, las autoridades a ambos lados del océano y, sobre todo, a los usuarios.

Cuando en el año 2004 Facebook llegó al mundo digital, poco podía imaginar su creador que sería la semilla del gran cambio en las comunicaciones a nivel mundial.

Pronto la plataforma acaparó las miradas de cientos de millones de usuarios en todo el globo que vieron la red social como un lugar seguro en el que compartir, comentar y disfrutar del contacto con sus allegados sin límites de tiempo ni espacio y sin coste alguno.

Claro que, por entonces, la falta de educación digital entre la población hizo que nadie se parase a pensar que nada en esta vida, ni siquiera en el universo online es gratis.

El devenir de los acontecimientos llevó a los usuarios a ver la realidad a base de palos y, a pesar de haber perdonado otras meteduras de pata, parece que este último escándalo ha sido la gota que ha colmado la paciencia de la sociedad.

Pero las señales ya dejaban entrever todo lo que se avecinaba. Este 2017, por primera vez en su historia, Facebook sufría una ligera caída de usuarios en sus mercados más importantes, Estados Unidos y Canadá, al mismo tiempo que en el resto del mundo se daban un patente estancamiento de su base de usuarios y una reducción del tiempo invertido en la plataforma.

Todo ello ha llevado a muchos expertos a augurar la debacle de la compañía, sin embargo, su posición todavía dominante en el mercado publicitario, deja a los anunciantes sin apenas elección cuando se trata de invertir. No hay duda de que Facebook sigue siendo el escaparate publicitario por excelencia, aunque puede que por poco tiempo.

Las autoridades reguladoras aspiran a convertirse en un verdadero dolor de muelas para la red social, al menos en Europa. Si en Estados Unidos podría enfrentarse a multas millonarias tras el escándalo de los datos, en Europa las medidas cambiarán las reglas del juego de una industria digital en la que Facebook tiene mucho que perder y poco que ganar.

La nueva regulación, denominada RGPD, que entra en vigor el próximo 25 de mayo, pretende reconfigurar los poderes dentro del mundo online. Los usuarios vuelven a tener el control de su información personal y las malas prácticas de las compañías serán severamente castigadas con sanciones de hasta 20 millones de euros o el 4% de su facturación.

La extracción, aplicación y explotación de los datos pasa ahora a estar bajo escrutinio no solo de los reguladores, sino de los propios consumidores y, afirma Jess Geary, digital media director de Rapp UK en The Drum, esta desconfianza solo irá en aumento a raíz de los próximos escándalos que saldrán a la luz (porque, sí, habrá más).

Las empresas, víctimas colaterales de esta situación, deberán prepararse ahora más que nunca para enfrentar un nuevo entorno hostil en el que lo más valioso que tienen, los datos, será cada vez más difícil de conseguir.

“La transparencia, la claridad y los factores higiénicos son elementos clave para los consumidores cuando se trata de sus datos. Si queremos seguir hablando a los consumidores a través de un marketing útil y relevante, las marcas, medios y publishers necesitan cambiar sus actitudes hacia los datos que poseen y, sobre todo, darse cuenta de que no poseen los datos de sus consumidores, sino que se trata solo de un préstamo”, argumenta Geary.

Convencer a los usuarios de que entreguen sus datos con pleno consentimiento dependerá de la capacidad de las compañías para ofrecer a los consumidores un intercambio de valor, demostrándoles cuál es el beneficio que obtienen. Cuando eso ocurra, todos ganaremos.

Te recomendamos

Eficacia

Atresmedia

ADN by DAN

icemd

Compartir