Las redes sociales están permanentemente en la picota por sus perniciosos efectos sobre la salud mental de los más jóvenes, que masacran al parecer hasta límites insospechados. En el marco de este acalorado debate el estado de Utah (Estados Unidos) ha decidido tomar cartas en el asunto y ha dado luz verde a una ley que prohíbe a los menores de edad crear cuentas en las redes sociales sin el consentimiento previo de sus padres o tutores.
Dos leyes rubricadas ayer por Spencer Cox, el gobernador republicano de Utah, imponen además severas restricciones a los menores a la hora de zambullirse en las procelosas aguas de las redes sociales. Habrá, por ejemplo, un toque de queda digital que impedirá a los menores conectarse a las redes sociales entre las 22:30 y loas 6:30 horas, salvo que cuenten con la autorización expresa de un adulto.
Utah quiere forzar a las empresas de redes sociales a rendir cuentas
La nueva batería de normas de Utah entrará en vigor en marzo de 2024 y el gobernador Spencer Cox empleará los doce meses que quedan para su aplicación para trabajar codo con codo con las empresas de redes sociales con el último objetivo de definir los detalles de su implementación.
«Utah está marcando el rumbo para obligar a las compañías de redes sociales a rendir cuentas», subraya Spencer Cox.
La segunda ley prohíbe que las redes sociales se apoyen en «diseños o características» que puedan espolear la adicción entre los más jóvenes. Y facilita asimismo a los ciudadanos que puedan emprender acciones legales contra las empresas parapetadas tras las principales plataformas 2.0.
Con estas normas de hornada Utah pretende parar los pies a los problemas de salud mental que las red sociales ocasionan en los más pequeños de la casa.
El pasado mes de enero un distrito escolar de Seattle, también en Estados Unidos, tomo la determinación de demandar a los gigantes tecnológicos detrás de TikTok, Instagram, Facebook, YouTube y Snapchat por lastimar severamente la salud mental de los estudiantes.
En esa demanda se acusaba a estas redes sociales de causar a los más jóvenes ansiedad, depresión, desórdenes alimenticios y ciberacoso, lo cual termina en repercutiendo en último término en su rendimiento escolar.
Un informe emprendido por Common Sense Media en Estados Unidos en 2016 concluyó que la mitad de los niños de 12 años estaban presentes en al menos una red social. Entre los niños de entre 8 y 12 años la proporción se reducía al 25% (si bien la cifra resulta igualmente preocupante).





