Historia de las marcas

Adidas: más de 70 años trotando grácilmente en el Olimpo del deporte y el «lifestyle»

Las tres rayas de Adidas son hoy todo un icono y no solo en el deporte sino también en el «lifestyle», donde la marca germana ha echado profundísimas y lucrativas raíces.

adidas 75 años

ESCRITO POREsther Lastra

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Adolf Dassler, el fundador de Adidas, comenzó a experimentar con la fabricación de calzado deportivo en la lavandería de su madre. Y en tan modesto emplazamiento se plantó la simiente del que terminaría convirtiéndose a la postre en un auténtico coloso del deporte. El 18 de agosto de 1949 el empresario de origen alemán registró comercialmente la marca «Adolf Dassler Sportschuhfabrik», la misma de la emergería más tarde el emporio de las tres rayas.

Adidas es en realidad fruto de una agria disputa entre dos hermanos: Adolf y Rudolf Dassler. Cuando la compañía salió del cascarón en 1949, Adolf (conocido también como Adi) acababa de cortar amarras con su hermano Rudolf, el fundador de Puma. En 1924 ambos habían levantado juntos los cimientos de una empresa de calzado deportivo («Gebrüder Dassler Schuhfabrik») y si su criatura hubiera perdurado en el tiempo, la compañía habría celebrado este año su primer centenario.

Adolf y Rudolf Dassler conquistaron juntos no pocos éxitos, pero su triunfo más rutilante tuvo lugar definitivamente en los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936. En esta cita olímpica los Dassler convencieron al velocista estadounidense Jesse Owens de que se calzara sus zapatillas con tacos hechos a mano. Con este calzado el atleta norteamericano conquistó cuatro oros y las zapatillas de los Dassler hurtaron rápidamente la atención de los mejores deportistas del mundo y de sus entrenadores. Antes de que se declarara la Segunda Guerra Mundial en 1939, los Dassler despachaban la friolera de 200.000 de zapatillas al año.

Adidas fue fruto de una disputa entre dos hermanos

Adolf y Rudolf se distanciaron precisamente a raíz de este conflicto bélico. Como otras muchas empresas, la compañía de los Dassler se convirtió en proveedora de la Wehrmacht. Y mientras Rudolf fue enviado al frente, Adolf permaneció en Alemania y desarrolló al parecer estrechas relaciones con el Partido Nazi.

Fueron precisamente esas relaciones el detonante de la ruptura entre los dos hermanos. Durante la ocupación estadounidense, cuando el negocio de los Dassler comenzó a prosperar de nuevo, a Adolf le pidieron explicaciones por sus vínculos con el Partido Nazi y las Waffen SS. Y el fundador de Adidas estuvo convencido en todo momento de que había sido su hermano Rudolf quien lo había delatado a las fuerzas de ocupación.

Posteriormente, en 1948, Rudolf Dassler fundaría Puma, y pocos meses más tarde, en 1949, vería la luz la empresa de su hermano Adolf: Adidas (cuyo nombre nace de la amalgama del nombre y el apellido de su fundador: «Adi» y «Das»).

A día de hoy Adidas emplea a 59.000 personas en los cinco continentes y facturó 23.683 millones de euros en 2024. Las legendarias tres rayas de la marca germana son hoy todo un icono y no solo en el deporte sino también en el «lifestyle», donde Adidas ha echado profundísimas y lucrativas raíces.

Se además la circunstancia de que Adidas tuvo que pagar para hacerse con los derechos de las míticas tres rayas que son hoy su principal rasgo distintivo. En 1954 Adolf Dassler compró los derechos de las tres rayas a la empresa finesa Karhu por dos botellas de whisky y el equivalente a 1.600 euros.

El «Milagro de Berna» catapultó a Adidas al estrellato

Dos años después, en 1954, Adidas comenzaría a forjar su leyenda gracias al denominado «Milagro de Berna». En la capital suiza Alemania Occidental y Hungría se vieron las caras en la final de la Copa Mundial de Fútbol de 1954. La selección alemana había sido vetada en los torneos internacionales tras la Segunda Guerra Mundial y en 1954 pudo por fin tomar parte en la Copa del Mundo. Cuando llegó a la final y tuvo que enfrentarse a Hungría, pocos creyeron que el combinado nacional teutón sería capaz de derrotar a un equipo que llevaba invicto 30 partidos. Sin embargo, contra todo pronóstico Alemania Occidental se impuso a Hungría en la final y en su victoria jugó un rol en modo alguno baladí el bueno de Adolf Dassler, cuya marca calzó a sus compatriotas en el torneo y se tomó además la molestia de supervisar personalmente los innovadores tacos extraíbles de las botas que los futbolistas alemanes portaron en el partido.

A lo largo de los últimos 75 años Adidas se las ha ingeniado para crear productos que han capturado a la perfección el «zeitgeist» del momento (dentro y fuera del deporte). Freddie Mercury lució, por ejemplo, unas botas de Adidas en el legendario concierto «Band Aid» celebrado en Londres en 1984. Madonna actuó también en múltiples ocasiones con calzado de la firma alemana. Y zapatillas como «Handball Spezial» o «Stan Smith» han derribado las barreras del deporte para el cual fueron originalmente concebidas para convertirse en auténticos objetos de culto para los «fashionistas».

Stan Smith, que fue número uno del tenis en los años 70, es conocido hoy en día por las nuevas generaciones gracias a las zapatillas de Adidas del mismo nombre (sin las cuales habría caído probablemente en el olvido). Y modelos como «Samba» y «Gazelle» (propulsados a la categoría de virales con la inestimable ayuda de las redes sociales) han convertido a Adidas en todo un icono del mundo de la moda.

La compañía, que dirige actualmente el noruego Björn Gulden (anteriormente vinculado a Puma), saca rédito con mucha destreza del casi inagotable archivo de zapatillas de Adidas, convertido a la postre en un frondoso vergel en una era en la que el calzado de aires retro se vende como churros.

Un presente tan pródigo en éxitos como reveses

En los últimos años Adidas ha tenido que bregar, no obstante, con algunas dificultades. Durante la pandemia la marca tomó decisiones erróneas que aún hoy le pesan, en 2022 Adidas protagonizó una cacareada ruptura con el rapero Kanye West que le ocasionó graves pérdidas y en China las acusaciones de corrupción batieron hace un año furiosamente las alas en torno a su negocio.

Lastrada por estos y otros problemas, la firma finiquitó 2023 con pérdidas por primera vez desde 1992. En 2024 la marca teutona logró, no obstante, remontar el vuelvo y obtuvo unos beneficios de 764 millones de euros. Unos cuantos años antes, en los 80, Adidas estuvo incluso al borde de la bancarrota. Käthe Dassler, la viuda del fundador de Adidas, y su hijo Horst fallecieron con pocos años de diferencia y la empresa pasó a estar controlada por manos extrañas y no siempre expertas. Solo cuando el francés Robert Louis-Dreyfus reflotó la compañía en los mercados bursátiles en 1995, Adidas pareció dejar atrás sus años más turbulentos.

El año pasado la compañía sufrió, no obstante, un importante revés. La Federación Alemana de Fútbol (DFB) anunció que en 2027 rompería su relación contractual con Adidas, a la que lleva unida desde principios de la década de los 50, para fichar por Nike.

Ese varapalo fue compensado en parte por el éxito del velocista estadounidense Noah Lyles en París 2024. El atleta, que calzaba unas Adidas en la cita olímpica parisina, es el primer campeón olímpico desde 1996 que porta las icónicas tres rayas en la final de los 100 metros lisos.

Con Gulden al frente, Adidas quiere centrarse no solo en deportes de masas como el fútbol y el baloncesto y aspira a apalancar también la mirada en disciplinas menos conocidas como el «breaking dance» o el ciclismo BMX.

Gracias a la estrategia de su nuevo CEO, Adidas, que ya vistió a diez equipos nacionales en París 2024, podría convertirse en partner de otras muchas selecciones en las próximas ediciones de los Juegos Olímpicos. Adidas desea ser en los Juegos Olímpicos tan omnipresente como lo es ya a día de hoy en las calles, donde las tres rayas tienen desde hace años el don de la ubicuidad.

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