La juez Gladys Kessler echa en cara a las tabacaleras que desde 1964 han estado vendiendo los denominados cigarrillos light, aquellos con menor contenido de alquitrán y otros productos tóxicos, como menos dañinos para la salud que los convencionales. Sin embargo, con este tipo de prácticas, las empresas de tabacos “han engañado de manera deliberada al consumidor”, recalca Kessler.
Ya en el año 2006, la juez Kessler dictaminó que la inclusión de palabras como “light” en los paquetes de cigarrillos era engañosa y prohibió su utilización en los envases de tabaco.
En su nuevo dictamen, Kessler va un paso más allá y condena a las tabacaleras a lanzar una campaña publicitaria con una duración superior a dos años en la que confiesen públicamente sus mentiras. Los anuncios que integrarán estas campañas deberán incluir cinco declaraciones diferentes. Según el diario The Guardian, una de ellas será la siguiente: “Una tribunal federal ha determinado que las empresas de tabaco engañaron deliberadamente al público estadounidense vendiendo y publicitando falsamente los cigarrillos light y bajos en alquitrán como menos dañinos que los tradicionales”.
Se desconocen por el momento los canales a través de los cuales se difundirán estos mensajes. Además, las tabacaleras, que defienden su libertad de expresión, podrían apelar la sentencia de la juez.