El internet de las cosas nos enfrenta a un futuro que parece casi de ciencia ficción, pero que nos pondrá las cosas mucho más fáciles, asegura Rampling. «En 2010 no serán necesarios, por ejemplo, los lectores de energía. La electricidad y otras fuentes de energía se reducirán automáticamente cuando las casas estén vacías», profetiza el ejecutivo de Teléfonica.
«Antes de lo que pensamos tendremos nuestras casas llenas de robots danzantes, lavadoras conectadas a Twitter y de cafeteras para gatos», asegura Rampling.
El nuevo consumidor nacido al calor de la era digital está constantemente rodeado de dispositivos conectados y esto está forjando un nuevo ecosistema. En realidad, el internet de las cosas no es cosa del futuro, está ya aquí, señala Stoller.
Pertrechado por el internet de las cosas, “el ritmo de consumo del consumidor está creciendo a pasos agigantados”, apunta Husson.
Los consumidores son cada vez más rápidos y también más exigentes. “El futuro girará en torno a los servicios basados en utilidades, no el marketing y la publicidad tradicionales”, recalca Husson.
“Apoyándose en la tecnología, las marcas tendrán que crear productos que generen nuevos hábitos. Y los mejores serán los que conseguirán llegar al corazón del cliente”, apunta Fellger.
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