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¿Piden las consumidores a las marcas lo que ellos no cumplen?

A los consumidores se les hace cuesta arriba confiar en las marcas, pero ¿no pecan quizás de hipócritas?

La confianza de los consumidores en las marcas se resquebraja por momentos, pero ¿hacen de verdad gala de la misma responsabilidad que reclaman a las empresas?

marcasLa responsabilidad social corporativa es hoy por hoy un "must" que el consumidor exige a las marcas de toda clase y condición. En su actitud hacia las marcas los consumidores se han tornado en los últimos años extraordinariamente exigentes. De acuerdo con un reciente estudio global de Ford, el 67% de los consumidores admite depositar en las marcas expectativas más elevadas que en el pasado.

Además, en términos generales a los consumidores consultados en el informe (llevado a cabo en 14 países diferentes) se les hace cada vez más difícil confiar tanto en las palabras como en los hechos de las marcas.

Especialmente complicado resulta para los consumidores dar su voto de confianza a las marcas en Francia (83%), Canadá (82%), Australia (81%), India (81%), Italia (81%), Alemania (80%) y España (79%). Estos elevados porcentajes, que reflejan como un espejo la creciente desconfianza del consumidor en las marcas, se desploman, en cambio, hasta el 55% en China.

Una vez las marcas se desprenden de la confianza del consumidor, no hay vuelta atrás y no hay posibilidad alguna de conciliación. Así lo constata al menos el 67% de los consumidores.

El 40% de los consumidores va más allá y trata deliberadamente de disuadir a sus amigos y familiares de comprar productos y servicios de aquellas marcas que quebrantan su confianza.

En general los consumidores (el 52%) se sienten atraídos como un imán por aquellas marcas que transcienden los productos y los servicios que comercializan para abrazar objetivos más elevados y que están alineadas con sus propios valores personales.

Los consumidores y la responsabilidad que exigen a las marcas: ¿consejos vendo y para mí no tengo?

Tres cuartas partes de los consumidores compran teniendo en consideración el origen de los materiales utilizados por las marcas en la fabricación de sus productos. Y el 66% de los consumidores revela asimismo que valora más positivamente a aquellas marcas que se toman la molestia de ser transparentes en relación con el origen de sus materias primas y el trato dispensado a sus empleados.

Aun así, y pese a la mayor parte de los consumidores se les llena la boca hablando de responsabilidad que deberían asumir las marcas en la sociedad en la que se desenvuelven, sus actos no están siempre en consonancia con aquello que reclaman a las empresas. No en vano, el 59% de los consumidores confiesa que otorga más importancia a la conveniencia pura y dura que a los valores que hay solapados a las marcas.

Y pese a que la sostenibilidad es un tema que las marcas no pueden permitirse el lujo de soslayar en los tiempos que corren (en parte porque así lo exige el consumidor), lo cierto es que el 48% de los consumidores admite abrazar única y exclusivamente iniciativas sostenibles (como renunciar a las pajitas de plástico y a las bolsas de un solo uso) si la inconveniencia que ello supone es muy pequeña o nula. En países como Francia e India este porcentaje escala incluso hasta el 78% y el 76% respectivamente.

De naturaleza bastante más positiva es, sin embargo, otro dato (que entra inevitablemente en contradicción con el anterior): el 78% de los consumidores afirma estar cambiando de manera activa su propio comportamiento para contribuir a la lucha contra el cambio climático.

En esta misma línea el 60% de los consumidores dice tener mayor predisposición a comprar productos usados que hace cinco años y el 53% asegura que comprar artículos de segundo mano es, de hecho, bastante más "trendy" que adquirir productos totalmente nuevos.

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