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4 señuelos para atrapar (y no soltar) el escurridizo talento de la Generación Z

Tendencias en MarketingLas empresas deben adaptarse si no quieren quedarse compuestas y sin talento centennial

Cómo echar el lazo al talento de la Generación Z

4 señuelos para atrapar (y no soltar) el escurridizo talento de la Generación Z

Pese a que el talento de la Generación Z es terriblemente escurridizo, los jóvenes nacidos entre 1995 y 2010 brindan a las empresas toda una plétora de oportunidades.

La Generación Z es dueña de características que la hacen absolutamente única en el plano laboral. A la hora de aceptar una oferta de trabajo los centennials se fijan como máxima prioridad la autorrealización y la conciliación y su fidelidad a las empresas, más bien parca, se paga además muy cara

Sin embargo, y pese a que el talento de la Generación Z es terriblemente escurridizo y no es en modo alguno fácil de atrapar, los jóvenes nacidos entre 1995 y 2010 brindan a las empresas toda una plétora de oportunidades que no deberían dejar escapar.

En un artículo para Horizont Florian Berr disecciona algunas claves para atraer y retener de manera eficaz el talento de los centennials en el universo del trabajo:

1. Crear estructuras claramente definidas

La Generación Z confía mucho más que ninguna otra generación precedente en las estructuras. En consecuencia, para los centennials los horarios de trabajo regulados y las estructuras prístinamente definidas (sujetas, no obstante, a cierta flexibilidad) constituyen un claro incentivo a la hora de buscar un empleo.

Cuando busca trabajo, la Generación Z desea dar alas a la confianza en sí misma sin dejar tampoco en un segundo su compromiso social y sus propios valores.

Para los centennials la lealtad a un determinado empleador no es en modo alguno unilateral y para retenerlos a sus vera las empresas deben agasajarles con estructuras flexibles y con oportunidades de crecimiento profesional.

La Generación Z practica además con particular afán la autorresponsabilidad y por ello reclama a las compañías prácticas laborales flexibles que, aun siendo deudoras de un horario previamente establecido, les permitan trabajar ocasionalmente desde casa.

Las empresas deben además esforzarse en crear una cultura y un espíritu de equipo que redunden en último término en la solidaridad para evitar la rotación de personal, reforzar el engagement y ayudar a los centennials a desarrollar todo su potencial.

2. Abrirse a las nuevas tecnologías

La Generación Z está familiarizada con entornos digitales que la exponen a un continuo torrente de contenido en tiempo real en forma de «likes», comentarios y «shares». Para los centennials  internet, las redes sociales y las nuevas tecnologías son parte integral de su ser. Y por eso reclaman a las empresas que les tienen nómina el mismo «feedback» al que están acostumbrados casi desde la cuna en la red de redes.

Para conectar con la Generación Z las empresas deben ir más allá de la clásica intranet. Al fin y al cabo, la mayor parte de los centennials planifica su día a día laboral de manera íntegramente digital, a través de sus smartphones y de aplicaciones diseñada ad hoc. No quieren, por lo tanto, saber nada de listas por escrito, agendas de papel y carpetas para archivar documentos.

Las compañías ávidas de llevarse al huerto a la Generación Z deben ser pioneras a la hora de surfear la ola de la revolución digital y pertrechar a sus empleados de las herramientas, las tecnologías y los procesos necesarios para aguijonear las interacciones en el plano laboral.

3. Comunicación transparente e información en tiempo real

La celeridad del cambio al que están expuestas hoy en día las empresas invalida a veces de la noche a la mañana las decisiones que acaban de tomar. 

En este nuevo contexto es importante que las empresas promuevan una cultura de comunicación abierta y que brinden a sus empleados información relevante en las fases más tempranas de la toma de decisiones para incluirlos siempre que sea posible en esa toma de decisiones.

Como nativos digitales, los centennials desean tener acceso a la información en cualquier momento y desde cualquier lugar. No en vano, el smartphones es el particular centro de operaciones de la Generación Z para nutrirse de información.

Los centennials se precian, por otra parte, de tener la capacidad de absorber información a la velocidad de la luz, si bien se observa también en ellos una más que evidente falta de concentración. Y las empresas que deseen atraer a la Generación Z deben estar dispuestas a adaptarse a las cualidades y las deficiencias (que también las hay) de los centennials.

4. Atajar el estrés

El estrés es uno de los mayores obstáculos que impide a los empleados alcanzar su máximo potencial. Esta patología, que tiene la vitola de ser la epidemia psicológica del siglo XXI, es particularmente temida por la Generación Z, que parece dispuesta a no cometer los mismos errores que las generaciones precedentes en lo que a su salud mental se refiere.

Mientras los millennials no tienen problema alguno en llevarse el portátil a casa para continuar trabajando después del horario laboral y también los fines de semana, los centennials no están dispuestos a renunciar a parcelas de su vida personal por el trabajo.

Y no es que a la Generación Z le pese como una losa la haraganería sino más bien que los centennials han aprendido que en la era digital el trabajo puede acometerse a cualquier hora y desde cualquier lugar y por eso precisamente es tan urgente trazar fronteras claramente delimitadas entre trabajo y vida personal.

Las empresas capaces de aplacar el estrés de sus empleados son gratificadas con todo tipo de ventajas: sus empleados están a expensas de menos problemas de salud, tiene más «engagemtent» y están también menos prestos a caer en las fauces del «burnout».

 

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